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Tírate a la Filosofía

Publicado el agosto 11th, 2014 | por InOutRadio

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Tírate a la Filosofía: Presentación con Con Carrie Romero y Critti Ciruelos.

–¿POR QUÉ UN ESPACIO DE FILOSOFÍA?

–Bueno. Simple

–Simple

–Hay varias razones, desde personales hasta económicas y políticas

–¿CUÁLES SON LAS RAZONES PERSONALES?

–En mi caso, es muy fácil porque yo soy un ser tendente a la horizontalidad (que no a la pereza, eh! que son dos estados muy diferentes), y esa horizontalidad es una posición perfecta para vivir en un estado, podríamos llamarlo, “contemplativo”.

–Ufff, ya estamos, ¡que aburrida! Yo, la verdad, es que soy un poco “movidita” y lo que tengo es mucha curiosidad.

–Carrie, perdona que hable en tu nombre, no eres movidita, eres una mujer hiperactiva

–Además, estoy “como vaca sin cencerro”

–en eso estoy de acuerdo contigo

¿Y ECONÓMICAS, QUÉ TIENE QUE VER LA FILOSOFÍA CON LA ECONOMÍA?

–Fácil. Nosotras tenemos una relación difícil con los ansiolíticos. Cuando se necesitan, la química en general, se necesitan y basta. En esa situación, no tenemos nada en contra, sino al contrario. Nos alegramos de los avances del ser humano. Sin ninguna duda.

–Pero a veces, igual no los necesitamos y lo que hacen es tapar  la cuestión de la vida. ¿Sabes, Satchi, que desde que empezó la crisis se ha disparado la venta y, claro, el consumo de ansiolíticos?

–Todas las edades. Todas las capas sociales.

–Y claro, alguien sale beneficiado de eso. Un beneficio, doble, triple, económico y claro, socio-político también

–Los ansiolíticos, en este caso,  son el arma política para que no cambie nada. ¿Conoces, SATCHI, el libro Fahrenheit 451 de Ray Bradbury? Recordáis cuando Montag, el protagonista que empieza a tener dudas sobre el mundo en el que vive y sobre su trabajo de quemar libros, llega a casa de noche, entra en la habitación y descubre que su mujer, Mildred, se ha tomado 30 píldoras.  Y entonces él llama al Hospital de urgencia. Y aparecen en el salón de casa unos operarios con dos máquinas. Una se desliza hasta el estómago –y dice Bradbury “ el impasible operario de la máquina podía, poniéndose un casco óptico, atisbar en el alma de la persona  a quien estaba analizando” y Montag dice “ adelante humano, extraigamos el vacío”

–La segunda máquina extraía la sangre del cuerpo y la sustituía por sangre nueva y suero y el operario dice que hay que limpiarse de dos maneras, lavar el estómago y la sangre

–Todo por 50 dólares, de la época de Bradbury, del ’53.

–Y Montag les pregunta cómo saben que se curará y ellos dicen, claro, hemos quitado el veneno, hemos sacado lo viejo, hemos puesto lo nuevo. Ha quedado mejor que nunca.

–Y al día siguiente, Mildred no recuerda nada, simplemente nada. Es otra persona. Cree haberse corrido una juerga la noche anterior. No recuerda la tristeza que la llevó a tomarse las píldoras. Por eso, no cambia nada. Se repite todo, una y otra vez. Me gusta ese libro. Los ansiolíticos, en este caso del que hablamos, equivaldrían a esas dos máquinas que nos impiden el malestar pero por eso mismo, nos impiden también el cambio que provoca el malestar.

–Y es ahí donde entran las razones políticas. Nosotras nos preguntamos qué intención hay detrás de eso

–¡Desconfiada!

–Siempre desconfiamos del poder. Y por otro lado, nos dice en qué sociedad vivimos. Por ejemplo, huimos de la tristeza

–Normal

–Quizás no debería ser tan normal. Del malestar que una siente, generalmente salimos más nosotras, más veraces con nosotras mismas.

–Y esto obviamente no es una apología de la tristeza, ni mucho menos

–¡Claro que no!

–Porque  las características de las paseantas de este programa son sencillas ( creemos en la sencillez – que no en la simplicidad- y que en la sencillez están las cuestiones interesantes) y una de esas características.….

–La primera y fundamental es que somos alegres. Sí. Parece mentira pero lo somos. Es un tipo de alegría que no se ríe mucho muchísimo pero a la que se le erizan los pelos ante muchas manifestaciones humanas y no humanas, que no ante todas. Es la alegría que da el asombro ante  la vida

–Asombradas

 –No sé como explicarme. No sé, yo estoy en el metro y veo un gesto de alguien y siento alegría

–Ya y, a veces, también sientes una tristeza extrema

–Claro, a veces, la vida nos coloca en lo terrible y entonces solo queda situarse en el dolor y la tristeza

–Pero lo que nos domina para poder llevar todo el vaivén de la vida, es esa alegría

–…la de los pulmones abriéndose en canal para que entre el máximo de oxígeno y poder seguir corriendo por el parque de Montjuic

–¿Qué curioso lo del oxígeno?

–¿Qué pasa?

–Es imprescindible para la vida ¿verdad? Pero también nos oxida las células. Nos lleva a la muerte

–¡Oh! recordáis Blade Runner. El Replicante, nosotras quizás, sentado en al azotea, bajo la lluvia incesante y con la paloma blanca en la mano…

–“Yo he visto cosas que vosotros, humanos, no podríais creer ”

-“Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia”

–“It’s time to die”

¡qué belleza de escena por Dios!

Bueno pues, como dice Benedetti, defender la alegría hasta de la alegría -y esto se lo dedicamos a Virginia que sabemos que le gusta mucho este poema de Benedetti-

–La segunda característica es la pasión por el paseo

–¿CÓMO EL PASEO?

–Sí. El paseo es un elemento también fundamental para nosotras, en nuestra vida, quiero decir

–El paseo, como dice Rousseau, te permite entrar en un estado determinado donde a una velocidad humana puedes reflexionar sobre las cosas que pasan, las que te pasan a ti y además, puedes compartirlas con otra paseanta. Yo prefiero paseos solitarios y compartirlo después, delante de una cervecita, frente al mar

–Bueno. Hay tiempo para todo. A veces es necesario pasear sola, , y a veces se puede hacer acompañada, como los peripatéticos, que hacían clase caminando. s

–Ese estado, a mí , solo me lo da el paseo

–A mí, también me lo da correr. Corro y siento bombear el corazón y oigo la respiración y la mente se concentra solo en ese sonido y en el impacto del pie en el suelo que recorre toda la columna vertebral…

–Ya. Esa es la mayor diferencia entre tú y yo, la velocidad. Yo prefiero la velocidad humana: el kayak a la moto acuática, la bici a la moto…

–¡La velocidad de las máquinas te da vértigo!

–. Claro, por eso no me gusta conducir. Ya he dicho que soy profundamente horizontal, que no comodona

–A mí, cierta velocidad me excita- en el sentido inglés ¡eh! ¡Que os veo poniendo caras raras!-, me pone alerta, me despierta. Además, no dices toda la verdad porque te gusta la velocidad de los barcos

–Ya, en eso tienes razón. Pero creo que solo hay una velocidad que supere en placer la de mis músculos, esa es la del mar. Esa, me temo, que es la velocidad de mi corazón. Pero el mar es otra cosa.

–¡Cursi! Lo importante es que cada una encuentre la actividad o la falta de actividad que la sitúa en ese estado.

–¿TENÉIS MÁS CARACTERÍSTICAS, PASEANTAS?

–Sí, una más, la tercera y más ambiciosa es que las dos queremos morirnos habiendo aprendido a pensar por nosotras mismas, cansadas de repetir como loros lo que repetimos constantemente como cotorras. Es nuestra única ambición. ¡Qué le vamos a hacer!.

–Somos muy ambiciosas

–Demasiado. No sé si lo conseguiremos

–Ten fe

–La tengo, en nosotras, claro, en el género humano, aunque lo diga con la boca pequeña y la ceja levantada

–Somos tenaces y chuletas, que para eso somos de barrio

–¡QUÉ SIGNIFICA ESO DE LA CEJA LEVANTADA?

–Significa que hay que poner en duda las cosas, las ideas, no creer a pies juntillas nada, no repetir lo que han dicho

–Llevártelo a casa y rumiarlo o rumiarlo mientras caminas por la calle o entras en el metro

–Como las vacas

–Como las vacas. ¡Me encantan las vacas!

–Levantar la ceja, te aleja de los fundamentalismos, de cualquier fundamentalismo

–Claro, aunque parece un gesto chuleta, no lo es, ni mucho menos. Solo significa para nosotras, esto que dices voy a rumiarlo

–O esta solución que propones, voy a rumiarla

–En realidad lo que nos pasa es que buscamos el punto medio

–¡Sabia!

–Algunas dirán que soy inmadura porque lo quiero todo. Pero mi actitud está muy lejos de quererlo todo. Conozco muchas cosas que no quiero, bajo ningún concepto

–También hay muchas cosas que te interesan

–Esa es la cuestión. Puedo ser muchas Carries, ¿por qué limitarme a una?

–La identidad es flexible y depende de la situación.

–Por ejemplo, me interesa mucho el veganismo pero…levanto la ceja

–A mí me pasa con la meditación. Me gusta, la practico pero solo hasta el punto en el que me  impide probar otro trozo de la realidad, por ejemplo, salir y pillar una borrachera y bailar hasta que salga  el sol

–Equilibrio

–¿crees que es posible equilibrar cosas tan dispares?

–En ello estamos

–¡Inmadura!

–Lo dudo. Pero en todo caso, es mi opción de estar en el mundo

–Además, como dicen los yoguis, la cuestión es subir a la montaña

–¿QUÉ ES ESO DE LA MONTAÑA QUE DICEN LOS YOGUIS?

–Dicen que la cuestión es subir la montaña, es decir, conectarte con la totalidad. Lo puedes hacer con cualquiera de los yogas posibles pero el objetivo de todos es uno, alcanzar la unidad. Todos llevan al mismo lugar, así que no es tan relevante qué tipo de yoga haces. Unas deciden trepar, escalar solo por una cara de la montaña, otras lo intentan por diversas

–Perspectiva múltiple de la realidad

–Y un objetivo: llegar arriba cansada, respirar profundamente porque te falta el aire, cagarte en el hecho de que fumas demasiado, caminar sobre la cima…

–…contemplar el paisaje, saber que formas parte de eso,  que eres una minúscula parte de esa inmensidad. Joder es que la vida es inmensa.

–Acojona. Y lo mejor, y a veces, lo peor, es que la vida pasa cada día

– Esto me hace pensar en  “Alicia en el País de las Maravillas”, Alicia pregunta: ¿Cuánto tiempo es para siempre?, y el Conejo Blanco le contesta: A veces, sólo un segundo.

–¿CÓMO DESCUBRISTEIS LA FILOSOFÍA?

–Ahora viene la maravillosa historia de la profesora. La mía solo nos enseñaba Freud. En , tercero de BUP y en COU, solo Freud. Me daba igual. La escuchaba hasta los huesos. Y mira que Freud no me decía nada especial pero ella, dios mío ¡qué lista era!

–Pues yo no aguantaba la filosofía de BUP–Tanta teoría, tanta teoría…pero en COU tuve un profe, el Gabi. Marta, si me escuchas…¿a que te acuerdas del Gabi? Y fue como una iluminación

–Pero ese, en mi caso, fue solo el primer contacto, como una grieta que te atrae pero no te metes porque estás demasiado ocupada en otras cosas, creciendo, leyendo, yendo al cine, saliendo del armario, descubriendo cosas. En fin, ¡una pena!. Si me hubiera metido entonces…

–Odio las frases que empiezan por Si…

–¡Yo también!

– Si lo que hubiera podido ser, no fue, tienes dos opciones en el presente. Si aun puede ser, espabila y si no puede ser, pues no puede ser.

– ¡Tantas cosas no pueden ser en algún momento! Y, a lo hecho, pecho!

–Valora antes lo que puede ser y lo que no

–A veces, hay cosas que creemos imposibles y no lo son

–Pereza

–Cobardía. Y lo dice la más cobarde

–Y a veces, realidad. Por ejemplo. No puedo volver a tener 20 años.

– Dios mío…me acabo de dar cuenta que excepto volver atrás en el tiempo…

– todo es posible, Cris!!!!

–Pero el verdadero descubrimiento ha  sido cuando he empezado a sentir la verdadera infelicidad, el verdadero dolor de la vida. Como al yoga, yo llegué a la filosofía después de una perdición que me paralizó y me dejó tirada frente   al Hospital Clínico

–¡Dramática! ¡Exagerada!

– Igual no es para tanto pero la prefiero a los ansiolíticos y…a Paolo Coelho.  Un día, no, ¡miento!…fue una noche en la que sentí una soledad de esas horrorosasque te ahogan y te arrastran hacia el suelo, imagínate, cuatro de la mañana, ojos como platos, una angustia inaguantable, dolor de estómago, al día siguiente tenía que trabajar, ni una cerveza en la nevera, ni un cigarro, en fin, una pena. Me levanté de la cama  y me tiré a la Filosofía, es decir, fui a mi estudio

–Tiene un estudio maravilloso

–Y en mi apartado de filosofía, porque lo tengo todo muy bien ordenado, cogí el primer libro al azar

–Hay que dejar que el azar se cuele cada día, ley número uno, estar alerta, atenta, en un estado de conciencia perpetuo,

–Eso, aunque parece que estresa, no estresa, al contrario, es la semilla de la felicidad. Bueno pues sabéis qué libro cayó en mis manos: Epicuro. Y desde ese momento, soy adicta a la filosofía, . Por eso, entre otras razones, los primeros programas se los vamos a dedicar a  Epicuro

–¿Y TÚ CARRIE?

–Bueno, yo  tengo muchas adicciones pero no estamos aquí para hablar de eso, ¿no? Por lo menos, no en el primer programa

–Y  simplemente, nos gustaría compartir esa medicina

–Con vosotras

–Si lo consideráis pertinente, claro

–Si os sirve de algo, como nos sirve a nosotras

–Nada más

–No hay ningún otro objetivo

–Compartir

–Que es de las cosas que más nos gustan

–Y que nos compartan, ¡por dios!

— ¿Y EL TÍTULO?

–Bueno…hemos dudado mucho. La primera opción que yo propuse, perdona CARRIE, es así, hay que ser fiel a la verdad,  fue “La mesa de la Arendt en el jardín de Epicuro”

–Pedante

–Exacto. Eso me dijo CARRIE una noche de gin tonics frente al mar, después de un largo paseo y además, me sentí mal tuteando a la Arendt. –Le gustaría a la Arendt

–¿Que la tuteara?

–No. Que no reverenciaras nada, a nadie

–Ay! Qué peso me quitas de encima. ya me volvía a salir la niñata respetuosa con la “autoritas”.

En fin. Primer titular: descartado por petulancia.

–Que quede constancia que admiramos

–Mucho. Admiramos a mucha gente

–Que no tiene nada que ver el no querer repetir como loros al hecho de admirar

–Y a H. Arendt no solo la admiramos sino que además, la adoramos. Dice cosas muy interesantes. A ella también tenemos intención de dedicarle varios programas porque ella también nos cura el alma

–La parte de adoración es siempre nuestra parte más petarda

–¿Y EL SEGUNDO TITULO?

–El segundo fue también idea mía. Claro, hay que entender que CARRIE estaba en Perú, rodeada de montañas y de animales desconocidos y de insectos gigantes, en fin, rollo García Márquez y el realismo mágico

–Se me ocurrió porque estaba leyendo a Rousseau: “Las ensoñaciones de las paseantas”. El título del libro que yo estaba leyendo, uno de sus libros de memorias, escrito ya de viejo era en masculino, of course, es decir, Las ensoñaciones del paseante solitario. Me gustó. Si lo ponía en femenino y eliminaba solitaria me parecía perfecto porque incluía el término PASEANTAS que es un deporte que, como hemos dicho ya, consideramos las dos, CARRIE y yo, imprescindible

–¿POR QUÉ NO CUAJÓ ESE?

–Plagio

–Copia

–Feo

–Así que pensando en que lo que nos interesa es un poco de filosofía cotidiana que nos permita ser felices, pensar por nosotras mismas y compartirlo después, de paseo, con amigas, pues yo propuse…FILOSOFÍA PARA PEATONAS

–Así le hacíamos un guiño a la city

–Es que CARRIE es muy urbanitas

–Yo prefiero TÍRATE A LA FILOSOFÍA

–Para mí, ese es vulgar

–Así estamos, discutiendo día tras día. Pero discutir es bueno

–Joder qué manía con no discutir. No discutir es ignorar a la otra persona. Podemos discutir sobre nuestras ideasy respetarnos como personas

–Sobretodo, respeto a las personas

–Lo cual, no impide discutir sobre las ideas, sobre las de cada una

— ¿Qué piensas Satchi? ¿Tenemos un espacio en INOUT? ¿O estamos viejunas y aburridas dedicándonos a leer filosofía?

Deja tus comentarios, en la misma página o envía un correo a tiratealafilosofia@inoutradio.es.

 

 

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