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Publicado el abril 28th, 2015 | por InOutRadio

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KtSales: Morgana Bailey cuenta su experiencia saliendo del armario en una charla TED

Morgana Bailey es una mujer norteamericana que trabaja en el área de Recursos Humanos de una empresa del estado de Kansas. En una charla TED explica cómo, cuándo y por qué llegó a la conclusión de que debía salir del armario, especialmente después de leer en la revista The Advocate que las personas gais y lesbianas que viven en ambientes de poca aceptación pueden ver reducida su esperanza de vida hasta en doce años respecto al resto de la población.

Aquí tenéis la transcripción de su charla, titulada ‘El peligro de ocultar quién eres’ (The Danger Of Hiding Who You Are), y también os dejamos el vídeo original de la charla, en inglés:

El peligro de ocultar quién eres

Cuando era joven, me enorgullecía ser una inconformista en la conservadora comunidad del estado donde vivo, Kansas. No seguía al rebaño. No tenía miedo a probar tendencias, modas o peinados extraños. Hablaba libremente y era muy sociable. Incluso estas fotos y postales de mi semestre en el extranjero, hace 16 años en Londres, prueban que, obviamente, no me importaba que me vieran extraña o diferente. Pero aquel mismo año en Londres, hace 16 años, descubrí algo sobre mí misma que en realidad era algo único, y eso lo cambió todo. Me convertí en lo contrario de lo que creía que era. Me quedaba en mi habitación en lugar de socializar. Dejé de ser socia de clubes y participar en actividades de liderazgo. Ya no quería destacar. Me dije que era porque estaba creciendo y madurando, no porque de repente estuviera buscando aceptación. Siempre creí que era inmune a la necesidad de aceptación. Después de todo, era poco convencional. Pero ahora me doy cuenta de que en el momento de notar que había algo inusual en mí, fue exactamente cuando comencé a conformarme y esconderme. Esconderse es un hábito progresivo, y una vez que empiezas a esconderte, se hace cada vez más y más difícil dar un paso adelante y hablar sin miedo. De hecho, incluso ahora, cuando comenté con la gente el tema de esta charla me inventé una historia falsa e incluso oculté la verdad sobre mi conferencia TED.

Por lo que es apropiado y aterrador que vuelva a esta ciudad 16 años después y haya elegido este escenario para finalmente dejar de esconderme. ¿Qué he estado ocultando durante 16 años? Que soy lesbiana. He luchado para decir estas palabras, porque no quería que me definieran. Cada vez que hasta ahora pensaba en salir del armario me decía a mí misma que solo quería ser Morgana, simplemente Morgana, no “mi amiga lesbiana Morgana” o “mi compañera gay del trabajo, Morgana”. Solo Morgana. Para aquellos de Uds. que vienen de las grandes metrópolis esto puede que no sea gran cosa. Puede parecer extraño que haya ocultado la verdad y me haya escondido durante tanto tiempo. Pero el miedo a no ser aceptada me paralizaba. Y no soy la única, por supuesto. Un estudio Deloitte del 2013 encontró que un número sorprendentemente alto de personas ocultan aspectos de su identidad. De todos los trabajadores encuestados, el 61% admitieron cambiar algún aspecto de su comportamiento o en su apariencia con el fin de encajar en el trabajo. De todos los empleados homosexuales, lesbianas y bisexuales, el 83% admitió cambiar algunos aspectos de sí mismos para que no destacaran como ‘demasiado gay’ en el trabajo. El estudio encontró que incluso en empresas que promovían políticas de diversidad y tenían programas de inclusión, los empleados luchaban contra ser ellos mismos en el trabajo porque creían que ser como los demás era algo fundamental para su promoción profesional a largo plazo. Y aunque me sorprendió que tantas personas como yo gastaran tanta energía tratando de esconderse, me asusté al descubrir que mi silencio tenía repercusiones de vida o muerte y sociales de largo plazo. 12 años: ese es el número de años que se reduce la esperanza de vida para los gays, lesbianas y bisexuales de las comunidades altamente anti-gay en comparación con los que viven en las comunidades que los aceptan. Una esperanza de vida reducida en 12 años. Cuando leí eso en la revista The Advocate de este año, me di cuenta de que ya no podía darme el lujo de guardar silencio.

Los efectos del estrés personal y el estigma social son una combinación mortal. El estudio encontró que los gays de las comunidades que no los aceptan eran más propensos a las enfermedades cardíacas, a la violencia y al suicidio. Lo que una vez pensé que era simplemente un asunto personal me di cuenta de que tenía un efecto dominó que afectaba al lugar de trabajo y a la comunidad con cada historia como la mía. Mi elección de ocultar quién soy realmente puede haber contribuido indirectamente a este mismo entorno y a crear un ambiente de discriminación. Yo siempre me dije a mí misma que no hay ninguna razón para revelar que era gay, pero la idea de que mi silencio tiene consecuencias sociales se hizo realmente evidente cuando perdí una oportunidad de cambiar la atmósfera de discriminación en mi propio estado, Kansas. En febrero, la Cámara de Representantes de Kansas propuso un proyecto de ley que esencialmente permitía a las empresas utilizar la libertad religiosa como motivo para denegar servicios a los gays. Una excompañera de trabajo y amiga mía tiene a su padre trabajando en la Cámara de Representantes de Kansas, y votó a favor del proyecto de ley, a favor de una ley que permitiría a las empresas que no me atendiesen. ¿Qué opina mi amiga sobre lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros, queers y gente dudosa? ¿Cómo se siente su padre? No sé, porque yo nunca fui honesta con ellos acerca de quién soy. Y eso me da escalofríos. ¿Qué pasa si yo le hubiera contado mi historia hace años? ¿Podría haberle contado a su padre mi experiencia? ¿Podría haber contribuido en última instancia a cambiar su voto? Nunca lo sabré, y eso me hizo darme cuenta de que no había hecho nada para tratar de hacer una diferencia. Qué ironía trabajar en recursos humanos, una profesión que trabaja para dar la bienvenida, conectar y fomentar el desarrollo de los empleados, una profesión que defiende la diversidad de la sociedad y su reflejo en el lugar de trabajo, y aun así, no he hecho nada para abogar por la diversidad. Cuando llegué a esta empresa hace un año, me dije a mí misma, esta compañía tiene políticas contra la discriminación que protegen a los gays, lesbianas, bisexuales y transexuales.

Su compromiso con la diversidad es evidente a través de sus programas de inclusión globales. Al entrar por las puertas de esta empresa, finalmente saldré del armario. Pero no lo hice. En lugar de aprovechar la oportunidad no hice nada. Al ojear mi diario de Londres y el bloc de notas de aquel semestre en Londres en el extranjero, hace 16 años, me encontré con esta cita modificada del libro de Toni Morrison, “Paradise”. “Hay cosas más aterradoras dentro de uno que afuera”. Y luego apunté una nota para mí misma en la parte inferior: “Recuerda esto”. Estoy segura de que estaba tratando de animarme a salir y explorar Londres, pero pasé por alto el mensaje de que había que empezar a explorarme y aceptarme. De lo que no me di cuenta hasta más tarde, al cabo de todos estos años, es de que los mayores obstáculos por superar fueron mis propios miedos e inseguridades. Yo creo que al enfrentarme a mis miedos, dentro de mí, podré cambiar la realidad que me rodea. Tomé una decisión hoy, la de revelar una parte de mí que he ocultado durante mucho tiempo. Espero que esto signifique que nunca voy a volver a ocultarme y espero que al salir hoy del armario contribuya a cambiar las estadísticas y también a ayudar a otros que se sienten aparte a ser ellos mismos y más realizados tanto en su vida profesional como en la personal. Gracias.



 Y ya sabéis, si queréis contarnos vuestra experiencia saliendo del armario, o la de una persona de vuestra familia, amiga, conocida, desconocida… O bien enviarnos historias de ficción sobre este tema, podéis hacerlo a través del correo electrónico: info@inoutradio.es.

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