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Cocínales

Publicado el mayo 25th, 2015 | por InOutRadio

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CocínaLES: ‘Empanada gallega’

INGREDIENTES (para 1 lesbiana)

–      Unos días libres

–      Una mochila y unas botas para caminar

–      Ganas de hacer El Camino de Santiago

–      El tópico ese que dice que las personas gallegas son indecisas.

PREPARACIÓN

En este caso no tienes que preparar la receta sino prepararte tú. En primer lugar, pides unos días libres en el trabajo. Si trabajas por tu cuenta, no hace falta, con que organices tus quehaceres para poder librar una semanita será suficiente. Y si estás en paro, tampoco tienes que rendir cuentas a nadie. Después, preparas tu mochila, cuanto más pequeña, mejor, porque tendrás que llevarla a cuestas. Y finalmente, debes decidir qué parte del Camino de Santiago quieres recorrer, porque las posibilidades y las distancias son muchas y muy variadas, dependiendo del tiempo de que dispongas y de tus ganas de andar. Cuando tengas claro el punto de inicio, viajas hasta allí como más te guste o como mejor convenga a tu bolsillo. Y empiezas a caminar hacia Santiago. No puedes perderte, solo tienes que seguir las conchas que encuentres en tu camino, ellas te guiarán.

Sin título

Si inicias la ruta muy lejos de Galicia, no esperes encontrar empanadas durante los primeros días; empezarás a toparte con ellas a medida que te acerques a la frontera gallega. Unas veces serán caminantes en busca de aventuras como tú; otras veces, habitantes de rústicas aldeas gallegas; otras, bellas posaderas que te ofrecerán comida, bebida y cobijo en sus albergues para que puedas reponer fuerzas y seguir tu camino. Todas serán distintas, pero tendrán algo en común: serán unas empanadas. Y ahí reside la dificultad de este plato, en la incertidumbre de saber si podrás llegar a comértelas o no. ¿Y de qué depende eso?

Principalmente de las empanadas, es decir, de su nivel de indecisión. Recuerda que las empanadas son especialistas en liar cabezas ajenas, así que tendrás que esforzarte para arrancarles un SÍ. Un consejo: evita conversaciones y preguntas con más de una respuesta, porque no vas a sacar nada en claro. Por ejemplo, eso de “¿estudias o trabajas?” no sirve con las empanadas, porque te responderán siempre lo mismo: “depende”. No sigas por ahí, no preguntes “¿de qué depende?”, porque las empanadas seguirán con sus evasivas y te responderán probablemente con un: “no sé, de muchas cosas”. Y así hasta el infinito. Sé directa, ve al grano, diles lo que quieres sin miramientos. Puedes preguntarles, por ejemplo: “¿quieres follar?” para obligarlas a contestar sí o no, aunque hay empanadas audaces de verdad que también en estos casos saben escurrir el bulto contestando “unas veces sí y otras non, como los pimientos del padrón”.

No te pongas nerviosa bajo ningún concepto, eso es lo que quieren las empanadas. Tienes aún unos días por delante para conseguir tu propósito de catarlas. Si lo consigues, habrás triunfado en un terreno muy difícil, y si no lo consigues, no pasa nada, vuelves a casa y lo intentas en tu tierra, porque, de empanadas, haberlas haylas en todas partes. ¿Que tampoco logras comerte una empanada en tu lugar de origen? Bueno, siempre te quedará la empanada mental…  ¡Buen provecho!

Carme Pollina-La Polli

 http://portalgastronomico.com/recetas/recetas/Empanada_Gallega.htm

 

La empanada                                                      La gallega

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