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Desconocidas & Fascinantes

Publicado el diciembre 18th, 2017 | por InOutRadio

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Desconocidas y Fascinantes: Benedetta Carlini, ¿ángel o demonio? por Virginia Garzón

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Podríamos describir a Sor Benedetta como una mujer culta, inteligente, persuasiva, apasionada y devota. Sin embargo, lo que la catapultó a la fama fueron sus relaciones sexuales con otras  monjas, perfectamente descritas en un informe de las autoridades eclesiásticas de su época. Es el primer caso documentado que tenemos de lesbianismo en occidente.

La vida de Sor Benedetta salió del olvido gracias a la historiadora Judith C. Brown, quien se estaba documentando en el Archivo del Estado de Florencia sobre la historia económica y social de Pescia, Italia, cuando algo llamó su atención: repasando las entradas del inventario de una colección llamada Miscellanea Medicea leyó: “caso de una monja de Pescia que afirmaba ser objeto de acontecimientos milagrosos, pero que después de la investigación resultó ser mujer de mala reputación”. Intrigada, decidió investigar más el asunto y encontró un informe detallado de las relaciones sexuales entre Sor Benedetta y otras monjas. Fruto de estas averiguaciones, nació su libro Actos impuros, publicado en 1980 en inglés, en la editorial Oxford University Press.

En 2001, la dramaturga y directora teatral canadiense Rosemary Rowe escribió una obra de teatro sobre la relación amorosa entre Sor Benedetta y otra monja, Sor Bartolomea, “Benedetta Carlini: Lesbian Nun of Renaissance Italy” («Benedetta Carlini: monja lesbiana de la Italia renacentista»).

En 2006, otra dramaturga, Vanda, escribió una obra de teatro basada en la historia de Sor Benedetta, cosechando gran éxito en Nueva York.

Benedetta Carlini nació en 1590 en la Toscana, en una pequeña ciudad de montaña, en el seno de una familia acomodada. Sus padres, fieles a una promesa que hicieron al nacer la niña, la llevaron a los nueve años al convento de las monjas teatinas, también conocidas como monjas de Santa Maria Pescia.

A los 23 años Sor Benedetta comenzó a tener visiones de naturaleza religiosa de la Virgen María y de ángeles guardianes. Además, tenía heridas en manos, pies, torso y cabeza como resultado de, parece ser, una sesión tempestuosa con Cristo. Los oficiales eclesiásticos vieron en ella señales claras de gracia divina y a causa de todo esto Sor Benedetta fue elegida abadesa en 1619.

Sin embargo, la credibilidad de Sor Benedetta empezó a cuestionarse al organizar una ceremonia teatral en la que contrajo matrimonio con Cristo ante todas las monjas del convento. En el transcurso de la boda, una Benedetta transformada en Jesús impartió un largo sermón sobre su superioridad e invitó a castigar a aquellas monjas que no la obedecieran. “Así pues quiero, novia mía, que seas la emperatriz de todas las monjas”, dijo Benedetta-Jesús, y añadió que incluso el Gran Duque de Toscana debería estar informado de su grandeza. Todo esto hizo que algunas monjas denunciaran su mala administración e incluso la acusaran de haberse practicado ella misma los estigmas con sus propias manos.

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Las visiones llegaron a oídos del Papa, entregado a la Contrarreforma y determinado a silenciar a los místicos potencialmente peligrosos si mostraban signos de espiritualidad independiente o herética. A pesar de que visitaron varias veces a Benedetta, no fue hasta que interrogaron a la hermana Bartolemea que descubrieron que ambas eran amantes. Según su relato, la hermana Benedetta la obligaba a hacer el amor con ella mientras era poseída por un ángel macho llamado Splenditello y ambas experimentaban las epifanías místicas que la hermana Benedetta describía.

Después de investigar el caso, las autoridades eclesiásticas determinaron que había mentido acerca de sus visiones y estigmas, y la confesión de Bartolemea fue suficiente para que en 1623 Benedetta fuera despojada de su posición de abadesa y condenada a 35 años de prisión; una pena pequeña para la época, debido a que se consideró que había sido engañada por el diablo. Murió en 1661, un año después que su antigua amante, la hermana Bartolomea.

El informe sobre el caso de Sor Benedetta recoge las declaraciones de las personas implicadas y comenta que la hermana obligaba a sus subordinadas a mantener relaciones sexuales varias veces por semana. Éstos son algunos párrafos:

“Actuando como si fuera un hombre, ella [Sor Benedetta] se movía encima de la subordinada con tal intensidad que ambas quedaban corrompidas.”

“Benedetta, para obtener mayor placer, ponía su cara entre los pechos de la otra y los besaba, y siempre quería estar así sobre ella.”

“Durante el día, pretendiendo estar enferma y mostrando que necesitaba algo, asía con fuerza la mano de su compañera y poniendo dicha mano bajo sí, habría puesto el dedo de su compañera en los genitales propios y manteniéndolo allí, se excitaba tanto que se corrompía.”

El caso de Sor Benedetta no es aislado. En la Edad Media, conscientes de la existencia de una sexualidad lesbiana, algunos dirigentes eclesiásticos se esforzaron por frenarla en las comunidades monásticas. Las monjas solían ser hijas de familias de clase media y patricias, generalmente sin ninguna vocación religiosa, que eran recluidas en los conventos porque a parte del matrimonio era el único camino en la vida al que podían optar y además tenía un coste bastante inferior (la cuarta parte de lo que se pagaba por un buen matrimonio).

Quizás las visiones de la abadesa, adornadas con signos de belleza y violencia, e incluso sadomasoquismo, puedan parecernos hoy en día tan fascinantes como cualquier caso de Freud. Sin embargo, la historiadora Judith Brown las sitúa en un contexto de imaginario religioso también presente en los textos y pinturas medievales.

Sor Benedetta fue otra de las victimas de las reformas filosóficas e institucionales de la Iglesia  de aquella época. Como señala Brown, el misticismo y éxtasis de Sor Benedetta le habrían supuesto un siglo antes grandes honores, incluso la santidad. Sin embargo vivió en una época en la que la institución religiosa quería acabar con cualquier forma de superstición. Sin duda, Sor Benedetta nació demasiado tarde y así, las lesbianas le debemos a la Iglesia el no tener una santa a la que acudir en busca de consuelo.

Para saber más:

Judith Brown: Immodest Acts: The Life of A Lesbian Nun in Renaissance Italy. New York: Oxford University Press: 1986: ISBN 0-19-503675-1

Frederika Randall, Divine visions, diabolical obsessions. The New York Times, 19 de enero de 1986.

E.Ann Matter: Discourses of Desire: Sexuality and Christian Women’s Visionary Narratives, en Journal of Homosexuality: 18/89(1989–1990): 119 – 132

Glenda Stirling, NeXtfest Anthology: Plays from the Syncrude NeXt Generation Arts Festival 1996-2000, NeWest Press, 2000 (recoge la obra de teatro de Rosemary Rowe sobre Sor Benedetta)

Vanda, Vile Affections: Based on the True Story of Benedetta Carlini, Original Works, 2006 (estreno en el NY International Fringe Festival, agosto de 2006). www.vandawriter.com/Vile_Affections/vileaffections.htm(pueden leerse extractos de la obra)

 

 

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