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Artisteando

Publicado el julio 10th, 2019 | por (Admin) Ana Satchi

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Artisteando: Historias lésbicas, romances lésbicos correctos, con mucho amor, ideales para este verano caluroso…recomendaciones desde Librería Cómplices

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“Algo salvaje” de Karin Kallmaker

algo salvaje

Sydney Van Allen, abogada rica y atractiva, es —todos coinciden— uno de los valores en alza del panorama político. Sus colegas, que se hacen lenguas de su frialdad y autodominio, la llaman «La Reina de Hielo», y ella lucha por estar a la altura de esa fama que le permite vivir aislada en su mundo interior, blindar su corazón frente a cualquier ataque.

Faith Fitzgerald es una profesora universitaria tan entregada a su labor docente como a su carrera literaria, que le ha reportado admiración y galardones. Es, además, la novia del hermano de Sydney, con el que tiene la firme intención de casarse, sobre todo porque cree que ese matrimonio la salvará definitivamente de un pasado doloroso, y enterrará para siempre el secreto que la atormenta.

Sydney y Faith son dos mujeres de apariencia fuerte e independiente cuyo destino único es tejido con pluma maestra por la reina indiscutible delromance lésbico. La escritora las atrapa en un torbellino de pasiones que sacude los cimientos de sus vidas, trabajosamente construidas, y las obliga a rendierse y a desnudarse en cuerpo y alma.

 

“Una noche de verano” de Gerri Hill

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Nunca digas nunca jamás…

¿En qué momento Johanna Marshall prometió que nunca volvería a enamorarse?

Lo cierto es que lo hizo. Y de Kelly Sambino, cuya fama de «devoramujeres» la precede, y que tanto le recuerda a alguien que le hizo mucho daño. Pero (la carne es débil), en una cálida noche de verano, Jo sucumbe a los encantos de esta consumada seductora. Es sólo una noche, intenta convencerse, una noche solamente, un capricho, un momento de debilidad… Y a partir de entonces, olvidarla será su obsesión. Sabe además que el tiempo juega a su favor. Se acerca el final del verano, y el otoño las separará, Johanna volverá a sus clases, lejos de Kelly. O eso cree…

¿Sirve de algo negar la evidencia?

No hay escapatoria. Jo intenta convencerse de que no siente lo que siente, y se resiste a ser arrastrada por Kelly. «Lo del verano, nunca más», se dice. Kelly por su parte intenta convencerla de que no es la que otros piensan y critican, una ligona cuyas «hazañas» tantos describen. Cuesta, pero el muro se resquebraja. Mas cuando cree haber convencido a Jo de que su amor es sincero, esa pertinaz mala reputación vuelve a interponerse entre ellas.

¿Por qué no escuchar al corazón?

En un momento de zozobra y debilidad, Jo acepta el consuelo que Kelly le ofrece, un consuelo exclusivamente físico, porque sigue firme tascando el freno de sus sentimientos. Aunque «firme» quizá sea una palabra excesivamente categórica…

Cheque sin fondos de Peggy J Herring

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Alice Collins busca algún recurso innovador para que su cadena de restaurantes salga de la crisis. Así, decide acudir a Ricky Conrad y a su grupo de rock, Hot Check, con la intención de que componga una sigla musical para sus locales. El talento de Ricky está a la altura de las circunstancias; gracias a su voz sensual y a su belleza arrebatadora, la temperatura ambiente se dispara, como las pulsaciones de Alice. Basta con mirar a Ricky para que la sangre se convierta en lava, pero Alice, con firme determinación, prefiere no mezclar los negocios con el placer. Sin embargo, mientras toca la guitarra, imagina las sensaciones que esas manos grandes y fuertes podrían despertar en el cuerpo de una mujer. Especialmente en el suyo. Es difícil mantener la sangre fría cuando nos encontramos sobre el cráter de un volcán.

 

«La fuerza del deseo» de Marianne K. Martin

«Suzanne se entregó sin reservas. La besó con labios hambrientos y sintió que cada átomo de su cuerpo y de su alma pertenecía a Sage. Para ella no había otro momento sino aquel, ni otro deseo sino el de emborracharse con el amor de aquella mujer.»

¿Qué tenía Sage Bristo que tanto atraía a la mujeres? Quizás era sólo su imagen, andrógina sin lugar a dudas, pura y natural. Podía ser que les gustara la forma en que sus ademanes y movimientos denotaban seguridad, o su forma de pensar, siempre decidida y firme. Cabía la posibilidad de que no fuera más que un misterio para ellas, un secreto que deseaban desvelar.

Sage no podía explicar esa atracción. Durante años había tenido continuas oportunidades de explicar los recovecos del placer sexual, pero en su vida no habían tenido cabida el amor ni la felicidad.

“Nunca digas jamás” de Linda Hill

Sara parecía diferente, era increíblemente atractiva. Tenía el pelo oscuro y ondulado que le caía justo por debajo de los hombros, los ojos de un verde brillante y la piel oscura y suave, pero su rasgo físico más espectacular era su boca de labios gruesos, dientes blancos y relucientes y una sonrisa de impacto.

Leslie Howard, analista informática, sabe muy bien que la manera más rápida de romper un corazón es ignorar una regla sagrada: nunca enrollarse con una mujer heterosexual.

A pesar de las advertencias de sus amigas, se ve en medio de una batalla crucial con su atractiva compañera de trabajo, Sara. Perseguida por los recuerdos de un pasado de rechazos, Leslie tiene miedo de confiarle su lesbianismo, aunque tampoco quiere ser deshonesta con ella misma. Cuando finalmente adquiere la suficiente confianza para sincerarse con Sara, ésta reacciona de la peor manera, no queriendo saber nada más de ella, pero no por las razones que Leslie piensa…

 

 

Las estrategias del amor: Selyna Malinyki

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Hoy también, Isobelle Swanson se desplaza en tren a Londres. Ésta es una mañana fría igual a tantas otras mañanas frías, sólo que… esta vez su mirada se cruza con la de una mujer sorprendentemente hermosa que en un instante lo trastoca todo. Evelyn Hertford es arquitecta y vive en un depósito de agua reconvertido, lo cual dice mucho de su carácter. Isobelle y Evelyn estaban condenadas a enamorarse.

¿Condenadas? Lo cierto es que se enamoran, intensa y profundamente, a pesar de que las circunstancias que rodean su relación no les facilitarán las cosas. Circunstancia primera: Isobelle tiene una hermana, Fiona, que está a punto de casarse… Circunstancia segunda: Evelyn tiene un pasado torturado que, sincera como es, no oculta a Isobelle, del que emerge un temible acosador cuya maléfica presencia se cierne permanentemente sobre las dos mujeres.

Podría haberse titulado El año que vivimos peligrosamente porque los preparativos de la boda, febriles, y la conducta del acosador, cada vez más amenazante, no facilitan nada la relación de estas dos mujeres que, no obstante, se muestran dispuestas a superar todas las pruebas.

A la lectora que tiene este libro entre las manos no le quedará otra que, con el alma en vilo y el corazón en un puño, llegar con Isobelle y Evelyn hasta el punto y final.

 

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