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KtSales

Publicado el julio 8th, 2015 | por InOutRadio

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KtSaLES: “Mujeres de la élite empresarial salen del armario”

Coincidiendo con una nueva celebración del Orgullo, en 2015 una quincena de mujeres han dado un paso adelante y han hablado abiertamente de su orientación sexual, no heterosexual precisamente, en exclusiva para VANITATIS. Se trata de quince mujeres profesionales de élite que trabajan en empresas multinacionales y/o de fuerte influencia social. Sepamos un poco más acerca de cada una de ellas:

 

Sonia Cuevas, jefa de proyectos SAP en recursos humanos de Deloitte

Se lo fui contando a mi familia poco a poco. Desde que tenía 23 o 24 años iba dando pistas y reaccionaron bastante bien. No se hablaba mucho del tema, pero no les dio ningún desmayo ni nada de eso… (…) En mi trabajo no se sabe nada de mi condición sexual, aunque ganas, a veces, sí que tengo de contarlo, pero nunca encuentro el momento. 

 

Patricia A. García, General Manager de hotel en Meliá Hotels Internacional

Soy lesbiana, además de mamá, pareja y amiga. Cuando se lo conté a mi familia no tuve ningún tipo de problema, si bien hubo mucha sorpresa. He tenido la suerte de ser educada en un ambiente de respeto y tolerancia con todas las formas de vida, por lo que, la verdad, soy una de las pocas personas que conozco que tiene el privilegio de que su familia la aceptase tal y como es, sin más. No fue igual en la universidad o en algunos trabajos, pero en el fondo siempre he tenido muy presente que mi libertad prima por encima de todo. 


Marta Riquelme, mánager en Accenture

Realmente nunca he tenido la necesidad de hablar a mis padres acerca de mi orientación sexual. Es algo que nunca me ha hecho falta. Creo que sencillamente lo dedujeron al ver que el que había sido mi novio durante tres años de repente era sustituido por una chica, con la que pasaba todo el tiempo posible y con la que hacía las mismas cosas que cualquier pareja heterosexual que se precie.

 

Carmen Marí, responsable del departamento jurídico de la Federación Hotelera de Mallorca

Se lo conté a mi familia en el 2001 y al principio reaccionaron regular, ya que, aunque tenían ciertas sospechas, esperaban que la lesbiana no fuera su hija, sino la que pensaban que era su ‘amiga’ lesbiana. Poco después descubrieron que era mi pareja. Es curioso cómo algunos padres buscan respuestas y explicaciones. En mi caso, la culpa no era mía, sino, como digo, de mi novia que me había ‘convertido’. En cualquier caso, diría que mis padres no reaccionaron del todo mal y en un tiempo relativamente breve la situación se normalizó.

 

María Jesús Díez Fernández, grupo Techedge. Consultora senior de SAP

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A mi familia se lo he ido contando de forma disgregada. Siempre medimos mucho la opinión más cercana, quizás la que más pueda doler. Hará unos cuatro años se lo dije a mi hermana y su reacción fue del más absoluto respeto. Ella ya lo sabía (lo intuía) pero esperó, como buena hermana, amiga y compañera, a que estuviera preparada a contárselo. Su siguiente frase fue: “Quiero primos para el cafre de tu sobrino”. Después se lo conté a mi hermano menor y su reacción fue exactamente igual. Tardé algo más para comentárselo a mi padre, “el pilar”. Muy nerviosa, con lágrimas en los ojos y con la ayuda de mi hermana se lo conté el año pasado. ¿Sabéis cómo reaccionó? Estábamos en un bar de mi barrio, en Ponferrada, tomando una cerveza, acto seguido de contárselo se cogió el pincho que nos habían puesto y durante el trayecto de levantar el pincho y zamparlo me dijo: “¿Y?”. Nunca se me olvidará ese día.

 

María Sierra, bióloga y asesora científica en la farmacéutica Abbvie

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Se lo conté a mi familia en 1992 y reaccionaron fatal. A día de hoy solo tengo trato con dos de mis hermanas, ni con mis padres ni con otros dos hermanos míos. No tenía referentes de mujeres lesbianas y creo que sí me hubiera ayudado, sobre todo cuando tomas conciencia de tu homosexualidad con pocos años y no te encuentras reflejada en lo que ves. A mi familia también le hubiera ayudado para normalizar la situación y aprender a valorar la diferencia dentro de la normalidad. Me casé hace dos años y medio con mi novia de toda la vida, con la que llevo desde los 22 años y juntas tenemos una niña preciosa de dos años. En mi grupo de amigos no hay ninguna otra mujer lesbiana.

 

Kristin Hansen, CEO & Founder de Hansen&Partner

Mi primera novia la tuve a los 19 años en Múnich. Era una chica francesa. En ese momento le mentí a mis padres, les dije que tenía novio. Un día le dije a mi padre que quería invitar a mi novio a cenar por su cumpleaños. Mi padre me preguntó por curiosidad en qué restaurante y yo le dije el nombre del sitio. Esa noche me fui a cenar con Cathy al restaurante Rue de Halles. Todo iba bien hasta el momento en el que nos fuimos de allí y oí a alguien llamarme por mi nombre. Casi me muero cuando vi que era mi padre que quería darnos una sorpresa y pagar la cena de los dos sin que nos diéramos cuenta.

Mi padre me preguntó entonces dónde estaba mi novio, a lo que tuve que mentir y decir que se había tenido que ir al hospital y que, en su lugar, había venido mi amiga Cathy a cenar. Sin embargo, era muy obvio que no estaba diciendo la verdad. Al día siguiente desayuné con mi padre y su mujer. Podía ver que mi padre había dormido fatal y que estaba totalmente hundido. Él nunca había tenido que enfrentarse a la homosexualidad en su vida y justo había descubierto que su única hija era lesbiana. Entiendo perfectamente que la familia, los amigos y la sociedad necesiten algo de tiempo para acostumbrarse a lo diferente. Hoy en día toda mi familia me acepta tal y como soy y me apoyan en todo lo que hago. Además tratan a mi pareja, Yamila, como si fuera su propia hija.

 

Marta Borrachero, analista de marketing digital de Legálitas Abogados

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Me llamo Marta, soy de Madrid y tengo 31 años. Soy lesbiana y trabajo en marketing digital en Legálitas Abogados. Se lo conté a mis padres cuando tenía 21 años por correo electrónico, porque estaba a 10.000 kilómetros y se quedaron en shock, pero duró poco. Siempre me han aceptado tal como soy, no solo ellos, sino toda mi familia y amigos. En mi trabajo lo saben mis compañeros más cercanos. Siempre he vivido fuera del armario en todos los ámbitos, pero reconozco que el laboral es el más complicado.

Guiliana Gabaldoni, arquitecta y directiva en la empresa austriaca Lyoness

Se lo conté a mi familia en enero 2007 y reaccionaron fenomenal. Mis padres son jóvenes y de mente abierta, así que me dijeron: “Si eres feliz, tu vida sexual es cosa tuya”. A mi madre le dio un poco de pena lo de los nietos. No sé por qué creyó que ya no tendría hijos, pero no se equivocó, menos mal que mi hermana sí le ha dado nietos. (…).Cuando me preguntan ¿tienes pareja? o ¿estás casada?, yo siempre respondo: ‘Sí, tengo pareja’. Y si me preguntan: ‘¿Cómo se llama tu chico?’. Yo les respondo: ‘No es chico, es chica y se llama Natacha’. Es divertido ver las caras.

 

Gloria Bretones, CEO agencia de comunicación ARTEGB y la productora de cine Centuria Films

Se lo conté a mi familia cuando conocí a mi mujer y tenía claro que quería estar con ella. Reaccionaron muy mal, pero no por saber que su hija era lesbiana, sino por no habérselo dicho antes. Eso les sentó mal.En mi trabajo todo el mundo sabe que estoy casada con una mujer, sobre todo porque mi mujer es mi socia. Pero nunca me he escondido, la verdad, y tampoco he tenido problemas por ser lesbiana. He tenido más problemas por ser una persona ‘demasiado’ directa que por mi orientación sexual.

 

Belén Bernuy, CEO de Centuria Films, coordinadora de especialidad de producción en la ECAM y en la agencia de comunicación ArteGB

Se lo conté a mi familia cuando conocí a mi anterior pareja, y reaccionaron fenomenal, tengo la suerte de tener una familia muy abierta y tolerante a lo diferente. En mi trabajo todo el mundo sabe que estoy casada con mi socia. Nunca he tenido problemas por ser lesbiana, aunque quizá sí por ser mujer en un mundo de hombres como es el sector audiovisual.

 

Carmen Hennings, Haiku Creativos

No tuve que contárselo nunca a mi familia. A raíz de mi primera relación con 16 años fue cuando mi madre lo supo. Fue una etapa complicada para mi y vivir en una ciudad pequeña no facilitó las cosas, por lo que tuve que asimilar poco a poco lo que me pasaba. Hace 3 años decidí crear mi propia empresa junto a unos compañeros; en todo este tiempo mi orientación sexual no ha influido en el ámbito profesional, pues aunque no he tenido nunca que declararme abiertamente lesbiana, si ha surgido en alguna conversación, siempre se ha tratado con naturalidad.

 

Paola Mejía, Difoosion.com

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Se lo conté a mi familia cuando tenía 20 años y su reacción inicial no fue muy buena. Fue una etapa dura porque vivía en un una ciudad bastante conservadora en la que, prácticamente, no había información real y positiva sobre la homosexualidad. Afortunadamente, con el pasar del tiempo, la actitud de mi familia fue cambiando y ahora mismo son mis mejores aliados. En Lesbicanarias.es soy mi propia jefa, así que realmente no tuve ningún problema para salir del armario puesto que crear la página ya dejaba clara mi preferencia sexual. Y en Difoosion.com, empresa en la que trabajo en la actualidad, he tenido una experiencia tremendamente positiva, ya que tanto mis jefes como mis compañeros de trabajo lo saben y no es algo relevante para ellos.

 

Irene Medina, Fundación Intras e Ides

(…).No me gustan las etiquetas: me gustan las chicas, pero todavía sigue siendo necesario llamar a las cosas por su nombre para tratar de normalizarlo. Hasta ahora se lo he contado a las personas de mi familia que considero más importantes para mi. Mi madre y mi hermana lo adivinaron, así que por ese lado fue sencillo. A los dos hombres de mi vida, mi padre y mi abuelo, se lo he contado este mismo año después de recapacitar y que mi anterior pareja me animase a dar ese gran-pequeño paso. Además, sentía que se lo debía. Mi padre también lo sabía, lo más difícil fue contárselo a mi abuelo, por la edad y por sus creencias religiosas, pero su reacción fue y es excepcional, una verdadera demostración de amor y de respeto, que al fin y al cabo son los dos motores para que la homosexualidad deje de estar estigmatizada y termine saliendo definitivamente del armario en todas las esferas de la vida.

 

Vicky Castellanos, trabaja en el sector turístico

Mi salida del armario fue a los 24 años y después de regresar de mi estancia en Alemania. Recuerdo que fue un proceso natural en mí, el cual, asumí de manera rápida, sin miedos y con una seguridad en mí misma que no había sentido antes. Primero hablé con un amigo gay íntimo, luego con mis hermanas y al final con mi madre. Mi amigo y mis hermanas se alegraron por mi, me dieron todo su apoyo y su cariño. Mi madre, a pesar de escucharme y aceptarme también, siempre intentó sacar el tema para comprobar si yo estaba segura o era una simple aventura pasajera.

FUENTE: http://www.vanitatis.elconfidencial.com/noticias/2015-06-26/15-mujeres-de-empresa-deloitte-accenture-legalitas-quieren-salir-hoy-del-armario_903586/

 

Y ya sabéis, si queréis contarnos vuestra experiencia saliendo del armario, o la de una persona de vuestra familia, amiga, conocida, desconocida… O bien enviarnos historias de ficción sobre este tema, podéis hacerlo a través del correo electrónico: info@inoutradio.com.

 

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