Síguenos en:

Desconocidas & Fascinantes

Publicado el abril 11th, 2016 | por InOutRadio

0

Desconocidas & Fascinantes: Rose Valland, la espía que salvó el arte europeo por Eulàlia Amigó

Las imágenes que hemos conservado de Rose Valland muestran a una mujer tímida, discreta, vestida con colores sobrios, sin grandes alardes. Peinada con un moño, usa unas características gafas redondas; rodeada a menudo de obras de arte: parece una intelectual, una erudita, quizás una profesora. Sin embargo, detrás de esa imagen comedida, se escondía una destacada resistente francesa y una espía. 

Rose Valland nace en un pueblo del sureste de Francia cercano a Grenoble, la capital de los Alpes franceses, en 1898. Todo parecía predisponerla a la docencia: de 1914 a 1918 estudia Magisterio en la Escuela Normal, pero debido a sus grandes dotes para el dibujo pasa a la Escuela Nacional de Bellas Artes de Lyon hasta 1922, año en que ingresa en la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes de París. De hecho, aprueba las oposiciones a profesora de dibujo con una nota brillante ya que obtiene la sexta plaza entre más de trescientos candidatos. Al estudiar en estos centros, descubre que su verdadera vocación es la Historia del Arte, razón por la cual empieza a simultanear clases en la Escuela del Louvre, en el Collège de France, una de las instituciones académicas francesas más prestigiosas, y en la Universidad de París. Tras presentar una tesis sobre el arte italiano hasta Giotto en el Louvre y una segunda sobre los orígenes bizantinos del Renacimiento en la Escuela Práctica de Altos Estudios, logra una licenciatura en Historia del Arte que le permitirá acceder al museo del Jeu de Paume en 1932 como trabajadora voluntaria en la sección de pinturas y esculturas. Allí se encarga de organizar numerosas exposiciones internacionales y de gestionar el catálogo del museo. Se convierte en conservadora del museo en 1940, el año de la invasión alemana de Francia, aunque hasta un año después no trabaja de forma remunerada. 

rosvalcapt

En octubre de 1940, su vida da un vuelco cuando Jacques Jaujard, director de los Museos Nacionales franceses, le ordena mantenerse en su puesto para vigilar las evoluciones de los hombres del Instituto del Reichsleiter Rosenberg (Einsatzstab Reichsleiter Rosenberg en alemán) cuya tarea principal consiste en expoliar obras de arte a lo largo y ancho de Francia en museos y en colecciones privadas, especialmente aquellas que pertenecían a judíos. Los nazis utilizan el museo del Jeu de Paume como depósito para las obras robadas. Ahí empieza la carrera de espía y de resistente de Rose Valland. Gracias a su discreción y a su apariencia inofensiva escucha conversaciones entre los nazis -ellos ignoran que domina su lengua- e incluso revuelve las papeleras en busca de las copias de los formularios que rellenan los invasores. De esta forma, consigue información valiosísima acerca de la procedencia, el destino, el destinatario y hasta el número de convoy en que son enviadas las obras a Alemania, información que anota con sumo cuidado. Comunica a la resistencia los datos de los trenes que transportan las obras para impedir que los saboteen.

A partir de 1944 informa asismismo al ejército americano sobre el paradero del arte expoliado con el fin de evitar que se bombardeen los lugares donde se almacenan las obras. El teniente James Rorimer de los Monuments Men, comando encargado de la recuperación del patrimonio artístico europeo, cuenta en su libro “Survival”(1950) la participación de Rose Valland.

Su acción permite recobrar 45.000 obras del patrimonio expoliado aunque se trata de una labor peligrosa ya que fue amenazada con la deportación y con la ejecución varias veces después el desembarco de Normandía el 6 de junio de 1944. Durante su estancia en el museo presenció como algunos jerarcas nazis, entre los que se encontraba Hermann Goering, acudían a incautarse de obras para sus colecciones particulares por ello testificó en los juicios de Nuremberg en 1946.

Tras la liberación de París en agosto de 1944 trabaja como miembro de la Comisión de Recuperación Artística y viaja a la zona de ocupación francesa en Alemania como capitana del primer ejército francés. En 1947 se le asigna un puesto en la Unidad de Recuperación Artística y recorre todas las zonas de ocupación, incluida la soviética, no sólo para recuperar obras sino también para ejercer algunas misiones de espionaje. A pesar de ello, colabora en la reconstrucción  de los museos alemanes.

0_0_221_320

Regresa a Francia en 1953 y después de ocupar otros cargos es nombrada conservadora de los Museos Nacionales en 1955 hasta 1968, año en que se retira aunque continuará vinculada a la tarea de la recuperación del arte expoliado el resto de su vida.

En 1961 publica sus memorias de la guerra tituladas Le front de l’art, que por desgracia, no están traducidas.

A lo largo de su carrera recibe numerosas condecoraciones francesas y extranjeras como la Legión de Honor, Comendadora de las Artes y de las Letras, la Medalla de la Resistencia Francesa, la Medalla de la Libertad de Estados Unidos y la Orden del Mérito de la República Federal Alemana.

Al terminar la guerra conoce a Joyce Heer, una intérprete inglesa empleada en la embajada americana. Vivirán juntas en París hasta la muerte de Joyce en 1977.

En 1979 publica de forma póstuma la tesis doctoral de su pareja en cuyo prólogo escribe el director refiriéndose a Joyce: “vivía en París en casa de una amiga que le enseñó francés y que desde hacía mucho tiempo la quería como a una familiar muy cercana. Muchos de ustedes ya habrán adivinado quién era esa amiga antes de que diga su nombre, pero si indico que durante la guerra era conservadora del Jeu de Paume…” Es una salida del armario -autorizada por la propia Rose- que resulta sorprendente teniendo en cuenta la discreción del personaje. De hecho, una familiar suya corroboró en el documental “La espía de los cuadros” su orientación sexual.

Rose Valland murió en 1980 de forma tan discreta como había vivido y fue enterrada junto con su pareja en su pueblo natal. Con el paso del tiempo, su importante contribución en la recuperación del arte expoliado fue silenciada. No obstante, a finales de los noventa asistimos a un renovado interés por devolver esta figura al lugar que le corresponde en la Historia.

Para saber más…

“Le front de l’art”, Rose Valland, Réunion des musées nationaux, Grand Palais (2014).

“Rose Valland. La résistance au musée”, Corinne Bouchoux, Geste éditions (2006).

Película “El tren” (1964), dirigida por John Frankenheimer.

Película “Monuments Men” (2014), dirigida por George Clooney.



– Documental “L’espionne aux tableaux” (2015), dirigido por Brigitte Chevet



FacebookTwitterGoogle+Compartir

Tags:


Acerca de la autora



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir al principio ↑