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The Moonflower

Publicado el marzo 15th, 2021 | por Esther Jiménez

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"Carmilla": Un relato de amor en el formato de una novela gótica, por Esther Jiménez

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InOutRadio · "Carmilla": Un relato de amor en el formato de una novela gótica, por Esther Jiménez


Buenos días, buenas tardes, buenas noches… ¿Qué tal estáis? ¿Habéis echado de menos a nuestras amigas? Seguro que sí. Yo estoy muy motivada porque hoy cambiamos un poquito de tema y vamos a hablar sobre la novela gótica, en concreto sobre Carmilla. Esta novela me la leí para una asignatura de literatura gótica que tuve en Irlanda y me flipó. Imaginaos leer una novela así de oscura en un sitio tan sublime como este en el que vayas por donde vayas encuentras cuervos, castillos y lluvia… Una maravilla. Por si no fuera poco, está escrita por el autor irlandés Sheridan Le Fanu en 1872. Os voy a contar un secreto que casi nadie sabe, esta es de las primeras novelas sobre vampiros y la primera sobre vampiresas. Y vosotros diréis, ¿no es Drácula la primera obra que habla sobre vampiros? Pues no, Drácula se publica 26 años más tarde. Así que bueno, aunque esta obra no tuvo la fama que tiene Drácula, os voy a explicar por qué merece la pena leerla (aparte de porque hable de dos mujeres enamorándose).

Estábamos en el siglo XX con nuestra amiga Virginia Woolf. Pues ahora, retrocedemos un siglo y nos metemos de lleno en el siglo XIX. Os pongo en contexto. Venimos del neoclasicismo. De una época en la que los artistas vuelven a la era clásica para crear formas perfectas y simétricas. Esta búsqueda de perfección ya no sirve a los contemporáneos de este siglo ya que la realidad ha cambiado. Estamos en la época de la revolución francesa y americana. Estas revoluciones llevan al surgimiento de la democracia, de la libertad, la igualdad y la fraternidad (La liberté, equalité et fraternité francesas). Hay un auge del industrialismo y esto lleva al crecimiento de ciudades. Con todo esto y el agobio que producen las ciudades industrializadas, los artistas buscan la esencia de la verdad universal en la naturaleza (huyendo de las ciudades y las nuevas tecnologías). Aunque tengamos el falso conocimiento de que romanticismo sea una corriente literaria en el que se habla de dos amantes. Realmente, el romanticismo es un movimiento artístico en el que los artistas salen a la naturaleza, se miran a sí mismos, y encuentran la verdad universal a través de la imaginación, de lo sublime, de lo individual, de lo espiritual. En vez de mirar atrás a la época de Roma y Grecia como los neoclasicistas hacían, nuestros autores vuelven al desorden de la era medieval ya que estamos en una época de desorden, de subjetivismo. De ahí que en todas las novelas góticas esté el típico castillo medieval. Aquí es donde nace la novela como género en sí y hay un gigantesco auge de escritoras. ¡Las mujeres empiezan a leer y a escribir a tope! Mary Shelley inicia la ciencia ficción con Frankenstein, las hermanas Brönte, Jane Austen, Mary Wollstonecraft… ¡Qué de mujeres! ¿Verdad? Pues la novela gótica nace de esta nueva manera de hacer arte. Sin embargo, estaréis preguntándoos: ¿Por qué este movimiento es tan espiritual y positivo mientras que las novelas góticas nos muestran la cara oculta del ser humano? Porque dentro del romanticismo tenemos autores que tras mirarse a sí mismos, ven que el ser humano no es tan bueno y que igual no estamos tan bien como creíamos. De todo este batiburrillo de ideas nace la novela o cuento corto Carmilla que tiene una duración de 49 páginas. Me encantan las novelas cortas.

Bueno, vamos a hablar un poco de la trama de Carmilla ahora que hemos explicado un poco el contexto. Estamos en Styria (Austria) donde nuestra protagonista y narradora cuyo nombre es Laura vive en un castillo con su padre (ya tenemos aquí el castillo típico de la novela gótica que os comentaba anteriormente). A la edad de seis años, Laura tiene su primer encuentro con Carmilla en una especie de pesadilla o visión o encuentro o lo que cada uno quiera interpretar. Nuestra vampiresa, Carmilla, aparece trece años después cuando sufre un accidente con su madre cerca del castillo de Laura. Carmilla se queda un tiempo para recuperarse y su madre la deja allí a cargo de Laura y su padre. Bueno, después de estos encuentros y reencuentros, vemos el desarrollo de un relato de amor entre Laura y Carmilla que acaba en una tragedia en la que no me voy a meter mucho por si acaso acabáis leyendo esta obra. Cabe destacar que este relato trata la homosexualidad reprimida de las mujeres en la constreñida sociedad en la que vivían a través de una historia de fantasmas (como en La Maldición de Bly Manor, ya hablaremos sobre esto más adelante). En esta novela, gracias a la presencia constante de Carmilla, Laura se va dando cuenta de que es lesbiana y de que no puede huir de esto, aunque esté en pleno siglo XIX. Si nos ponemos metafóricas, en mi opinión, Carmilla no es una persona realmente sino la personificación del conocimiento dentro del inconsciente de Laura de que es lesbiana desde que es pequeña (ya vimos que su primer encuentro fue cuando Laura tenía tan solo 6 años). Y aquí viene la típica figura patriarcal del hombre que prohíbe y trata de controlar la sexualidad femenina en aquella época (si os fijáis, Drácula también habla un poco de esto). En este caso, esta figura es el padre de Laura. Hay algo que hace el padre de Laura por el final de la historia que casi provoca que Laura deje de tener estos deseos. Pero como es obvio, una no puede dejar de ser lo que es y Laura sigue teniendo esto presente, aunque lo recuerde como un trauma. Ya os digo, no me meto que os hago spoiler.

Hablando sobre la relación de Carmilla y Laura, si tratamos a Carmilla como si realmente fuese una persona (que sería otra interpretación yo creo perfectamente válida), vemos que tienen una relación simbiótica que a veces toca lo tóxico y que conectan desde el principio. Sin embargo, tenemos que pensar en la época y cómo el amor antes era un poco así. En fin, el caso es que Laura tiene un conflicto muy grande dentro de ella: Carmilla le parece repulsiva al mismo tiempo que la necesita para cumplir con sus deseos. Es decir, este tipo de amor es bastante irracional e instintivo. Laura no puede escapar de Carmilla porque la desea, la necesita. Carmilla también necesita a Laura y de hecho se lo dice explícitamente. No sé si os acordáis de cuando os hablaba de Virginia Woolf y su ensayo en el que decía que una mujer para escribir necesita una habitación propia. Aquí, todos los Encuentros sexuales que se producen entre Laura y Carmilla tienen lugar en la habitación de Laura. Yo creo que esto es un símbolo de cómo Laura solo puede ser ella misma de puertas adentro en su habitación, aunque tenga un castillo entero para ser libre. Ahora os voy a leer unos cuantos fragmentos de este libro que me encantan:

“Los jóvenes se enamoran y encariñan al primer impulso. Me lisonjeaba el evidente afecto que me demostraba aquella joven, aunque me parecía que yo no había hecho nada para merecerlo. Me encantó la confianza que me había demostrado desde el primer momento. Parecía indudable que estábamos predestinadas a ser amigas íntimas. Llegó el día siguiente, y volvimos a vernos. Su compañía me hacía feliz por muchas razones. A la luz del día no había perdido su encanto. Era, sin duda, la más hermosa criatura que jamás había visto, y el desagradable recuerdo que conservaba de su aparición en el curso de mi sueño infantil se había trocado en una placentera sensación.” (13).

“A veces, después de un largo período de indiferencia, mi extraña y bellísima amiga me cogía súbitamente la mano, estrechándomela con pasión. Se sonrojaba y me miraba con ojos lánguidos. Su conducta era tan semejante a la de un enamorado, que me producía un intenso desasosiego. Deseaba evitarla, y al propio tiempo me dejaba dominar. Carmilla me cogía entre sus brazos, me miraba intensamente a los ojos, sus labios ardientes recorrían mis mejillas con mil besos y, con un susurro apenas audible” (15)

—Nunca me he enamorado, y nunca me enamoraré —afirmó Carmilla—. A no ser que me enamore de ti...

A la luz de la luna, aparecía más hermosa que nunca. Tras dirigirme una extraña y tímida mirada, ocultó la cara en mi cuello, entre mis cabellos, respirando agitadamente; parecía a punto de estallar en sollozos y me apretaba la mano, temblando. Su mórbida mejilla quemaba contra la mía. Murmuró:

—¡Querida! Yo vivo en ti, y tú morirás en mí. ¡Te quiero tanto! (23)

¡Qué intensito todo ehh! La verdad es que este libro me parece maravilloso porque habla sobre como algunos hombres intentaban controlar la sexualidad de la mujer y no lo conseguían. Porque el amor es más fuerte que el odio y una no puede huir de lo que es. Bueno, pues muchas gracias por escucharme y ¡nos vemos la semana que viene! ¡Hasta luego!

Guion, locución: Esther Jiménez

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