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Desconocidas & Fascinantes

Publicado el diciembre 12th, 2016 | por InOutRadio

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Desconocidas & Fascinantes: Alberta Lucille-Alan Hart: primer caso documentado de transgénero americano por Thais Morales

¿Alguien conoce a esta mujer?

La respuesta más probable es que no, sin duda. Y sin embargo, es imposible no caer fascinada por una historia que cuenta lo siguiente: Alberta Lucille fue una niña que nació en 1890 y acabó siendo el Dr. Alan Hart. Fin de la historia.

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Una se pregunta, ¿y qué hay de todo lo que ocurrió entre llamarse Alberta Lucille y llamarse Alan? ¿Quién era Lucille en realidad? ¿Por qué se convirtió en Alan? ¿Fue realmente un médico? ¿Era un hombre o una mujer? ¿O más importante, quién era? ¿Se enamoró alguna vez? ¿Tuvo hijos? ¿Sufrió? ¿Triunfó?

Esto es lo que voy a intentar responder respecto a Alberta Lucille-Alan Hart en este nuevo capítulo de Desconocidas & Fascinantes.

Alberta Lucille Hart nació el 4 de octubre de 1890 en Halls Summit, Kansas. Sus padres fueron Albert L. Hart y Edna Bamford. Cuando su padre murió su madre se mudó a la granja de su familia y allí, Hart recuerda haber vivido los momentos más felices de su vida: podía vestirse como un chico, jugar como un chico y su abuelo le hacía juguetes de chico, aceptando sin problemas su masculinidad, que su madre consideraba una locura.

Alberta Lucille se veía y se consideraba un niño y rogaba a su familia que le cortara el pelo y que le dejara llevar pantalones. Odiaba las muñecas pero le gustaba jugar a médicos. Aborrecía las tareas típicas femeninas y prefería el trabajo de la granja. Asumió tan perfectamente el papel que se le suponía a un chico, que siguiendo la frase tan célebre como maldita de ‘los chicos nunca lloran’, una vez, haciendo trabajos en la granja, se cortó un dedo con un hacha y se lo curó sola y sin decir nada a su familia: gesto de auténtico tomboy.

Cuando tenía los 12 años, su madre se volvió a casar y la familia se mudó  a Albany, Oregón, donde, en un entorno urbano, la obligaron a vestirse de niña. Se acabó lo que se daba. Hart empezó a estudiar en el Instituto de Albany y, aunque ya no se vestía de chico, sus modales seguían siendo de chicazo y mantuvo una intensa amistad romántica con una compañera de pupitre, Eva Cushman. Hart se graduó en 1912 y cinco años después se licenció en medicina por la Universidad de Oregón.

Fue la única mujer de su promoción y obtuvo honores académicos. Seguía siendo un tomboy, sino estéticamente, sí en el aspecto que intelectual y tradicionalmente se consideraba masculino como lo era el acceso al conocimiento. Poco después de licenciarse trabajó en el hospital de la Cruz Roja en Filadelfia y fue en aquella época cuando Hart buscó asesoramiento psiquiátrico pensando en la posibilidad y en su cada vez más intensa necesidad de convertirse en un hombre. De hecho, el suyo es el primer caso documentado de un transgénero de mujer a hombre en Estados Unidos. Hasta entonces, los precursores en este tipo de intervenciones estaban en Alemania, donde había habido casos de cambio de sexo llevados a cabo por el doctor Magnus Hirschfeld. Al parecer el caso alemán de Karl M. Baer, nacida Martha Baer, sirvió de referente al de Hart. El de Baer fue un caso especialmente remarcable ya que su reasignación en 1906 se produjo con el consenso psiquiátrico, legal y quirúrgico y sentó así precedente  médico y legal para transformar un cuerpo sano de mujer en uno de hombre.

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En 1917, Hart empezó a ver al psiquiatra Joshua Gilbert de la universidad de Oregón y le pidió someterse a una intervención para eliminar la menstruación y la posibilidad de quedarse embarazada. Al principio, Gilbert se mostró reacio, pero finalmente aceptó porque tras estudiar a fondo a su paciente se dio cuenta de que  Hart era “una persona muy inteligente, sin ninguna enfermedad mental, pero afectada por un misterioso desorden para el que yo no tengo ninguna explicación”. En una serie de notas publicadas en el ‘Journal of Nervous and Mental Disorders’, de 1920, Gilbert escribió: “Desde un punto de vista psicológico y sociológico, H es un hombre y por eso vivir como uno de ellos es la única posibilidad que tiene de ser feliz”. Hart fue el primer caso en América en el que un psiquiatra recomendó extirpar un órgano sano basándose exclusivamente en la identificación de género del individuo.

La intervención quirúrgica de Hart –-una histerectomía– se llevó a cabo en las vacaciones de invierno de 1917-1918 en el hospital de la universidad de Oregón y, a partir de entonces, Lucille se convirtió en Alan y, siendo Alan, se casó en febrero de 1918 con Inez Starck.  Con su nueva identidad y casado, empezó a ejercer de médico en el suroeste de Oregón, en el hospital Gardiner. Allí, según el Dr. Gilbert, Hart tuvo la mala suerte de ser reconocido por un antiguo compañero de la universidad que destapó su antigua identidad iniciándose así el proceso de acoso y derribo para Hart.

Aquel no fue el único incidente en la carrera de Hart. Hacerse pasar durante cuatro décadas por un hombre en la profesión médica y en los círculos literarios –Hart empezó a escribir para lograr soportar la tensión de su situación, a veces insostenible-, supuso una vida de decepción y discriminación y le obligó a cambiar a menudo de ciudad y de trabajo.

Como Hart escribió en su novela de 1936, ‘The undaunted’, acerca de su protagonista: “Había ido de ciudad en ciudad, de trabajo en trabajo durante quince años a causa de algo que era tan imposible de cambiar como el color de sus ojos. Los rumores y el escándalo siempre le acompañaban. No era bueno vivir solo, tener unas pocas relaciones pero ninguna de verdad, profunda e íntima; tarde o temprano  alguien acababa por reconocerle. Y entonces tenía que dimitir e irse de nuevo y después de esto idear una historia creíble que explicara su dimisión y la terrible experiencia de buscar otro trabajo sin poder explicar exactamente por qué había dejado el último.  Cada vez que tenía que pasar por todas estas humillaciones, su autoestima se partía en dos y acababa por hundirse”.

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Comenzó entonces para Hart una época difícil profesionalmente hablando. Su trabajo en el hospital Gardiner duró menos de seis meses, y en 1919 y 1920 ejerció la medicina en Montana, “hasta que la crisis que se desencadenó en el otoño de 1920 llevó a la quiebra a la mayoría de granjeros y ganaderos de Montana y a mí con ellos”. Cuando al fin pudo conseguir trabajo, Hart ocupó puestos públicos principalmente en departamentos de radiología. Trabajó en sanatorios de tuberculosos y clínicas de rayos-x en Nuevo México, Illinois, Washington (Spokane, Tacoma y Seattle), y Idaho y consiguió un máster en radiología por la universidad de Pennsylvania en 1930 y otro en salud pública por la universidad de Yale en 1948. La aportación de Hart en este ámbito médico fue fundamental, ya que se convirtió en el pionero en la aplicación de los rayos-x para el diagnóstico de la tuberculosis. Y en los últimos 16 años de su vida dirigió programas y proyectos de radiología para el departamento de Salud de Connecticut. Incluso llegó a plasmar en un libro y en numerosos artículos sus conocimientos médicos.

En la novela ‘The undaunted’, que he mencionado anteriormente, Hart escribió sobre su personaje: “Se dedicó a la radiología porque pensó que en un laboratorio no iba a importar que clase de hombre era. Pero fuera donde fuera, el escándalo le perseguía tarde o temprano. Si hubiera dependido sólo de él y hubiera podido tener su propia consulta, creo que habría triunfado  porque era un gran hombre con la gente enferma. Pero  no tenía dinero y tuvo que trabajar para otros médicos o hospitales durante toda su vida. Eso arruinó todas sus oportunidades porque su historia siempre podía acabar sabiéndose y entonces él tenía que irse”.

Inez Stark abandonó a Hart en 1923 y se divorciaron en 1925.  Ese mismo año, Hart volvió a casarse, esta vez con Edna Ruddick, una profesora de escuela que se convirtió en asistenta social y administrativa y que fue su compañera hasta el fin de sus días. Durante la depresión de los años 30, después del crack del 29, Alan y Edna vivieron en Seattle, donde él por su condición  de transgénero tuvo serios problemas para encontrar trabajo a tiempo completo. Escribió entonces: “Estoy seguro de que habría hecho algo terrible si no hubiera recurrido a la literatura”. Por suerte, lo hizo. El resultado fueron cuatro novelas que se publicaron entre 1935 y 1942, que constituyen un cuerpo significativo de ficción y exponen y explican la envidia y los prejuicios que existían en la profesión médica. A este respecto, su opinión era clara y contundente: “Lo peor que uno se encuentra en el mundo de la medicina es resultado de la falsedad de la sociedad como un todo, es fruto de nuestra típica preocupación americana de pensar únicamente en el éxito y el dinero, y es consecuencia de nuestra dedicación y esfuerzo para producir más cosas y no para usarlas con el objetivo de conseguir una vida humana plena. En tanto que la gente de América esté dominada por el espíritu de ‘Voy a conseguir lo mío y no me importa a qué precio’  y este sentimiento se cuele en todas las profesiones, los médicos estarán afectados por estos ideales de la misma manera que lo está todo el mundo”.

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Después de la Segunda Guerra Mundial se produjo una novedad importante en el campo de la transexualidad: las hormonas sintéticas masculinas empezaron a estar disponibles. Aquello significó que Hart se pudo dejar barba y comenzar a afeitarse; además su voz se hizo más grave y él se sentía más seguro en sus apariciones en público. Un paso más en su proceso de transformación en hombre.

Hart y Edna fueron un matrimonio muy activo en la comunidad y en la Iglesia Unitaria, de la que eran seguidores, y vivieron juntos hasta que Alan murió de una afección coronaria, el 1 de julio de 1962.  Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas esparcidas en Port Angeles, en Washington.  En su testamento pedía que no se erigiera ninguna lápida en su honor y que se quemaran ciertas cartas y fotografías que guardaba en la caja de seguridad en un banco y en una caja fuerte que tenía en su casa.

Nota final: ¿cómo se descubrió el caso de Hart?

El autor de ‘Gay american history: lesbians and gay men in the USA’ fue el primero en descubrir que tras el pseudónimo ‘H’ que aparecía en los escritos de Joseph Gilbert se escondía en realidad Hart. Katz describe a Hart como una lesbiana y se refiere a su caso como un ejemplo del nivel de lesbofobia que imperaba en la vida de los americanos. La lesbofobia era tan intensa, concluye, que Hart tuvo que adoptar una identidad masculina para poder vivir su relación con las mujeres.

NOVELAS

Doctor Mallory (W.W. Norton & Company, Inc.)

The Undaunted (W.W. Norton & Company, Inc.)

In the Lives of Men (W.W. Norton & Company, Inc.)

Doctor Finlay Sees it Through (Harper & Brothers)

REFERENCIAS

Booth, Brian (2000). “Alberta Lucille Hart / Dr. Alan L. Hart: An Oregon “Pioneer””Oregon Cultural Heritage Commission.

http://en.wikipedia.org/wiki/Alan_L._Hart

Jonathan Katz, Gay American History: Lesbians and Gay Men in the U.S.A. (New York City: Thomas Y. Crowell, 1976).

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