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Actualidad LGBTQI

Publicado el agosto 4th, 2015 | por InOutRadio

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Artisteando: Dejar de ser invisibles: nueva ruta “Lesbianas y trans del siglo XX en El Raval”. Sábado 15 de agosto

Dentro de la programación del Circuit Festival proponemos nuestro nuevo walking tour “Lesbianas y trans del siglo XX en El Raval”. Una manera de dejar de lado la invisibilidad y de prepararse para la fiesta de la noche recordando la época en la que Barcelona empezó a ser una pequeña Babilonia.

Transparentes o invisibles, las lesbianas protagonizamos uno de los enigmas del universo: nadie nos ve y, por lo tanto, muchos no saben que existimos. Acaso, digo yo, nos consideran una leyenda urbana. A mí se me ocurren varias causas que explican nuestra invisibilidad, aparte del hecho de ser mujer, condición que ya, de entrada, difumina nuestros contornos existenciales.

Tradicionalmente, las leyes, la teología y la literatura han ignorado las relaciones entre mujeres. Y, especialmente, la posibilidad de que las mujeres pudieran tener sexo sin un hombre. Algunos legisladores consideraban el sexo entre mujeres como algo tan detestable y horrible, que como un experto del siglo XV dijo: “No debería mencionarse ni escribirse”. Otro jurista del siglo XVI aconsejó a las autoridades de Ginebra que no leyeran en voz alta, como era costumbre en los casos de ejecuciones públicas, la descripción del crimen en un caso de relaciones entre mujeres. Temían que si se hablaba del tema, las mujeres, por sus débiles naturalezas, podrían verse tentadas a este tipo de relaciones.

La reina Victoria de Inglaterra, sabia y puritana, se negó a reconocer el lesbianismo de manera que a la ventaja de no estar prohibido, había que añadir, por otro lado, la clara desventaja de no existir. En cambio, la homosexualidad masculina sí que fue prohibida porque, al menos y dentro de la barbarie, al menos ellos, los hombres, a cambio del castigo, sí tenían identidad.

Hay más casos en que los legisladores han preferido no incluir el lesbianismo en sus códigos por miedo a que al castigarlo y reconocer su existencia pudiera contagiarse o incitar a la imitación por parte de otras mujeres.

Las amistades románticas del siglo XIX, que inspiraron entre otras obras el libro “Las bostonianas”, de Henry James, cubrieron también con un velo de permisividad las relaciones entre lesbianas, que pudieron vivir sus historias de amor sin problemas. En este caso la invisibilidad se convertía en la mejor defensa. Dos mujeres juntas no eran sospechosas a los ojos de la sociedad. Resultaba impensable que su relación pudiese ir más allá de una mera amistad. Y, además, se consideraba que antes de casarse, aquel tipo de relaciones entre mujeres podía ayudarlas a madurar y resultar beneficiosa para el futuro marido. El que no ve es porque no quiere.

Pero, ¡ojo! No hay que confundir invisibilidad con no existencia. Una lesbiana que no está fuera del armario es invisible, es cierto, pero sigue siendo lesbiana.

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Otro factor que influye en la invisibilidad del lesbianismo es un fenómeno tan constatable como injusto: que las mujeres nunca hemos tenido las mismas posibilidades de reunirnos en lugares públicos que los hombres. El resultado es que muchas mujeres a lo largo de la historia recurrieron a la transformación, asumiendo la identidad de hombres, no por una cuestión estética, sino para para poder ser libres, montar negocios, comprarse un piso, trabajar, viajar… Así que en este caso tenemos una invisibilidad que, más que invisibilidad, es transformación. Ahí está la cantante Gladys Bentley  o Catharine Margaretha Linck, una alemana del siglo XVI, que haciéndose pasar por hombre, sirvió en el ejército y se casó con una mujer que, después de una pelea, le confesó a su madre que Linck no era lo que parecía. La madre llevó a juicio a Linck y ésta fue ejecutada en 1721. Otros casos, como el de Cristina de Suecia –inmortalizada en el cine por Greta Garbo– no tuvieron tantos problemas.

Los hombres heterosexuales y los gays están acostumbrados a moverse en la esfera pública, de manera que siempre lo han tenido más fácil para ser visibles. La mujer, tradicionalmente, ha estado confinada a la esfera privada y por eso vamos dos pasos, o más, por detrás de los gays. Por otro lado, ¿quién escribe la historia?

La respuesta es fácil: los hombres, revestidos por el halo de los ganadores. Eso implica que hay muchos mundos que han quedado en esa otra cara de la historia, que es como la cara oculta de la luna. Entre esos mundos está el de las lesbianas. Pero, os lo juro, basta excavar un poco, hacer arqueología lésbica, para encontrar a mujeres lesbianas en todas las épocas de la historia: Safo, en le Grecia clásica; Natalie Barney y su corte de lesbianas intelectuales en el París de los años 20, o Irene Polo y Ana Martínez Sagi en la Barcelona de los años 30.

Podréis comprobarlo en la ruta Lesbianas y trans del siglo XX en El Raval, que está incluida en el programa del Girlie Circuit Festival 2015.

Thais Morales

 

SÁBADO 15/08/2015  7 PM (ENCUENTRO A LAS 6:45 PM)

LESBIANAS Y TRANS DEL SIGLO XX EN BARCELONA

MEETING POINT – PUNTO DE INICIO: EL MOLINO // ENDING POINT + BEER – PUNTO DE FINALIZACIÓN + CERVEZA: LIBRERÍA Y EDITORIAL VEUSAMBVEU – VEUSAMBVEU BOOKSTORE

EL MOLINO (PLAÇA BELLA DORITA, 99) 

ML3 Paral·lel

Ruta en catalán o español con traducción al inglés (90 minutos de duración).

Ruta cultural guiada que descubre artistas y vedettes del Paralelo en la primera mitad del siglo XX, espectáculos de transformistas y transgéneros en el antiguo Barrio Chino y escritoras y mujeres de cultura de los años ‘70 y ’80 en Barcelona.

Algunos personajes:

– Gardenia Pulido (vedette lesbiana de El Molino).

– Margarida Xirgu (artista de El Paralelo) e Irene Polo (periodista; supuestamente, se suicidó a causa de Margarida Xirgu).

– Bibiana Fernández (antes Bibí Andersen, debutó en El Paralelo).

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– Raquel Meller (artista del teatro Arnau).

– Marie Laurencin (pintora francesa de la época de las vanguardias, lesbiana reconocida, que pintaba solo a mujeres).

– Violette Leduc, su relación con Simone de Beauvoir y su obsesión por Jean Genet.

– Editorial La Sal (primera editorial feminista del Estado español).

– Casa natal de Ana María Moix (escritora, hermana de Terenci Moix).

Ruta guiada por las periodistas Carme Pollina y Thais Morales. 

GRATIS

LINKS:

https://lgtbarcelona.wordpress.com/acerca-de/

http://www.girliecircuit.net/2015/es/main

 

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