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The Moonflower

Publicado el febrero 1st, 2021 | por (Admin) Ana Satchi

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Virginia y Vita: Dos almas conectadas, por Esther Jiménez

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Buenos días, buenas tardes, buenas noches… Hoy vengo a hablaros de una de mis escritoras favoritas, Virginia Woolf. No solo es Virginia una de las mejores escritoras de la historia que consigue estar en el canon de literatura inglesa, no solo es una de las primeras figuras feministas, sino que también es un icono LGTB+. Actualmente, mi trabajo de fin de grado va sobre ella y me encantaría haber nacido en su época solo para haberla conocido. Aunque creo que ella es inmortal y que está en todas nosotras.

Antes de hablar de su historia, me gustaría hablar sobre el movimiento artístico que inicia junto con otros escritores como James Joyce. Cuando pensamos en el modernismo, se nos viene a la cabeza (o por lo menos a mí) la figura de Virginia Woolf como una de las creadoras de esta nueva forma de hacer arte. Os pongo un poco de contexto. Estamos en el siglo XX, venimos de la época victoriana donde el imperio británico ha llegado a su máximo apogeo y ahora empieza a caer, el capitalismo que ahora conocemos y el consumismo empieza a aparecer, llegan las dos horribles guerras mundiales, Einstein publica su teoría de la relatividad en la que dice, valga la redundancia, que todo es relativo y no hay una verdad fijada. Como podemos ver, la realidad cambia, está fragmentada. Creer en Dios ya no te sirve de nada (no me malinterpretéis, en esa época digo) porque todo ahí fuera es caos, desorden y azar. Bueno, pues como la realidad cambia, los artistas dicen: oye, el arte tiene que cambiar también para retratar esta nueva forma de realidad. Y aquí llega nuestra amiga. Nuestra amiga no escribe sus novelas en la típica forma de Charles Dickens en la que el protagonista te narra su vida de manera cronológica y tú te crees lo que te dice. Virginia Woolf dice no, a mis personajes no tienes por qué creértelos y no voy a contarte las cosas de manera cronológica, sino que vas a tener un viaje entre flujos de consciencia lo que se conoce en inglés como stream of consciousness. Para que lo entendamos todos, vemos qué pasa en la mente de un personaje ordinario en un día corriente en vez de ver qué pasa en la historia. Bueno, dada la chapa de literatura, nos metemos en la vida de nuestra escritora.

Adeline Virginia Stephen nace el 25 de enero de 1882 en Londres en el seno de una familia enamorada de las artes y la literatura. Fue educada por su padre en su casa. La verdad es que desde la infancia esta señora no lo pasó muy bien… En 1895, su madre fallece. Nuestra escritora entró en depresión. Años mas tarde, muere su hermana Stella. Por si no fuera poco, sabemos que su hermanastro Gerald, medio abusó de ella sexualmente. Las muertes siguieron. En 1904 muere su padre así que Virginia tiene su segunda depresión. Como podemos ver, Virginia creció rodeada de muerte y trauma. Sin embargo, nuestra amiga encuentra un poco de felicidad junto a su hermana Vanessa. Vanessa fue también una artista. Cuando ambas eran ya adultas, se convirtieron en el centro del Bloomsbury Group, un colectivo de carácter elitista formado por artistas radicales, escritores y pensadores en el siglo XX. Para que todos lo entendamos, En español, el Bloomsbury Group podría ser una versión inglesa de la generación del 27. Aquí se tomaban un cafelito mientras que allí se tomaban un té mientras hablaban de arte. Un sueño, vaya. Me quedo con el té… En 1912, Virginia se casa con Leonard Woolf. Leonard fue un escritor y activista político. Hay que destacar, que este matrimonio era intelectual ya que Virginia no se sentía sexualmente atraída por Leonard pero estaba enamorada de él. Tengo que deciros que esta relación me parece preciosa. ¿Os ha pasado alguna vez? Yo creo que pasa muy a menudo y que no pasa nada por estar solamente enamorada de la mente de esa persona… Bueno, volviendo a nuestro tema. Aunque hoy en día nuestra amiga sea una de las escritoras mas aclamadas de la historia, sus primeras novelas  Night and Day,  Mrs Dalloway y To the Lighthouse", no tuvieron un impacto comercial ni una buena crítica en su tiempo.

Ahora, vamos a hablar un poquito de Vita. Vita Sackwille-West era 10 años mas joven que Virginia y nació en el seno de una familia aristocrática. Vamos, que su familia estaba forrada. De hecho, tenían una propiedad preciosa en Knole pero Vita nunca heredaría la casa. Ya sabéis, ¿una mujer heredando propiedades en el siglo XX? Nah… Pobre mía. Bueno, en 1913, Vita se casa con Harold Nicholson (este estaba forrado también) y los dos pues tienen sus líos amorosos fuera del matrimonio. Y ahora estaréis pensando, ¿y cómo se conocieron estas señoras?

Nuestras amigas se conocen en una cena en diciembre de 1922. Vita se enamoró en cuanto la vio. Fue lo que viene siendo amor a primera vista. Virginia mostraba un poco de rechazo al principio porque claro Vita era la típica mujer aristocrática que vendía un montón de libros comerciales, mientras que Virginia hacía obras de arte y no se le reconocía su mérito. Pero vamos que en seguida se enamoró de Vita. Ambas venían de mundos muy diferentes pero estaban conectadas. Después de sus primeros encuentros, Vita le escribe una carta a su marido diciéndole literalmente que adoraba a Virginia Woolf y que incluso él la adoraría: “Mrs Woolf es tan simple… a primera vista piensas que es simple pero luego una especie de belleza espiritual se impone en ti y encuentras tanta fascinación mientras la miras… Raramente me ha gustado alguien tanto como ella”. He traducido un poco la carta para que veáis el nivel de adoración de Vita a Virginia. Woolf se sentía adorada y apreciada y obviamente esta relación tuvo un enorme impacto en ella. Tanto que escribió una novela basada en la biografía de Vita. Este libro se llama Orlando y es maravilloso. Hablaremos de él en el futuro…

Es muy fuerte el hecho de que, aunque fuese ilegal tener relaciones homosexuales, Vita y Virginia eran relativamente abiertas sobre su relación. Vuelvo a aclarar que ninguna de las dos les fue infiel a sus maridos porque ambas tenían matrimonios abiertos. Tampoco es que Leonard mostrase rechazo ante su relación porque sabía que Vita tuvo un profundo impacto en la vida de su esposa y en su trabajo. Porque claro, hablando de la vida sexual, Vita desbloqueó ese trauma que Virginia siempre había tenido (ya hemos mencionado antes que su hermanastro abusaba de ella) y, a lo mejor, logra superarlo. Lo que me parece mas bonito de esta relación es como Vita es una constante fuente de inspiración para Virginia. Al final las personas que más adoramos, con las que mas conectamos y a las que mas entendemos, son nuestras inspiraciones.

Antes de acabar os quiero leer unas cartas traducidas que he encontrado en el mundo. A ver qué os parece. En el próximo episodio hablaremos sobre la película Vita & Virginia y la fantástica novela Orlando. Espero que os haya gustado tanto como a mí me gusta y me inspira está relación.

DE VIRGINIA A VITA:  7de octubre de 1928

Mi muy querida Criatura: Qué carta más bonita me escribiste a la luz de las estrellas, a medianoche. Deberías escribir siempre a esa hora, porque tu corazón requiere de la luz de la luna para licuarse. El mío se fríe a la luz del gas: son las nueve, y tengo que irme a la cama a las once. Así que no diré nada: ni una palabra sobre el bálsamo para mi angustia -siempre estoy angustiada- que eres para mí. ¡Cómo he pensado en ti! ¡Cómo he sentido -ahora- lo que todo esto ha sido! He visto en algún lugar una pequeña pelota borboteando arriba y abajo en el chorro de una fuente: la fuente eres tú; la pelota, yo. Solo tú me produces esa sensación. Es físicamente estimulante, y al mismo tiempo relajante. [...]

DE VIRGINIA A VITA:  30 de agosto de 1940

Acabo de dejar de hablar contigo. Me resulta tan raro... Todo está tranquilo. Están jugando a los bolos. Acabo de poner flores en tu habitación. Y tú estás allí sentada con las bombas cayendo a tu alrededor. Qué puedo decir. Únicamente que te quiero y que tengo que vivir en medio de esta tarde rara y tranquila pensando en ti sentada allí sola. Cariño, mándame unas líneas... Me has hecho muy feliz...

Guión, locución: Esther Jiménez

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