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La Santa de la Semana

Publicado el abril 7th, 2019 | por (Admin) Ana Satchi

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La Santa de la Semana: María Egipcíaca – Santa (1 abril) – SOSPECHOSA, POR FIESTERA –

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El santoral se refiere a María Egipcíaca como a ‘la célebre pecadora de Alejandría’. Fue una eremita penitente del siglo V que un día fue vista por un sacerdote llamado Zózimo junto al río Jordán. Vio una figura humana, que más parecía un esqueleto que una persona robusta. Se le acercó y le preguntó si era un monje, y recibió esta respuesta: “Yo soy una mujer que he venido al desierto a hacer penitencia de mis pecados”.

Aquella mujer le narró la siguiente historia: su nombre era María. Era de Egipto. Desde los 12 años, llevada por sus pasiones sensuales y su exagerado amor a la libertad, se fugó de la casa. Cometió toda clase de impurezas y hasta se dedicó a corromper a otras personas. Después se unió a un grupo de peregrinos que de Egipto iban al Santo Sepulcro de Jerusalén. Y sucedió que al llegar al Santo Sepulcro, mientras los demás entraban fervorosos a rezar, ella sintió allí en la puerta del templo que una mano la detenía con gran fuerza y la echaba a un lado. Y esto le sucedió tres veces, cada vez que ella trataba de entrar al santo templo.

Y una voz le dijo: “Tú no eres digna de entrar en este sitio sagrado, porque vives esclavizada por el pecado”. Ella se puso a llorar, pero de pronto levantó los ojos y vio allí cerca de la entrada una imagen de la Virgen.

Entonces, se arrodilló llorando y le dijo: “Madre, si me es permitido entrar al templo santo, yo te prometo que dejaré esta vida de pecado y me dedicaré a una vida de oración y penitencia. Y le pareció que la Virgen Santísima le aceptaba su propuesta. Trató de entrar de nuevo al templo y esta vez sí le fue permitido.

María egipciaca se fue al desierto y allí estuvo por 40 años rezando, meditando y haciendo penitencia. Se alimentaba de dátiles, de raíces, de langostas y a veces bajaba a tomar agua al río. En el verano el terrible calor la hacía sufrir muchísimo y la sed la atormentaba. En invierno el frío era su martirio.

Durante 17 años vivió atormentada por la tentación de volver otra vez a Egipto a dedicarse a su vida anterior de sensualidad, pero un amor grande a la Virgen le obtenía fortaleza para resistir a las tentaciones.

FUENTE: catholic.net

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