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Desconocidas & Fascinantes

Publicado el enero 25th, 2016 | por InOutRadio

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Desconocidas & Fascinantes: ‘Wanda Landowska, tocata y fuga de una tríbada’ por Paz Montalbán i Isabel Franc

La música de nuestra protagonista, ejecutada con una honda sensibilidad y una extraodinaria pureza, envolvió en ocasiones,  la atmósfera del célebre salón de Natalie Barney, en el París de las mujeres de la Rive Gauche. Solo ella podía evocar ese lirismo de las piezas antiguas de los siglos XVI, XVII y XVIII que tan bien conocía y que se dedicó a estudiar y difundir durante toda su vida.

Según unas palabras que se atribuyen al malogrado poeta granadino Federico García Lorca, fue una “verdadera maestra de espíritu, llena de eterna juventud que evoca las viejas épocas con una rara plasticidad y que nos hace oír viejas voces, sueños muertos y pasiones desconocidas”.

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Hablamos de la clavicembalista y pianista Wanda Landowska, nacida en Varsovia en el año 1879. Wanda, pertenecía a una familia judía que posteriormente se convirtió al cristianismo, su padre era abogado y su madre, lingüista, fue la primera persona que tradujo las obras del escritor Mark Twain a la lengua polaca.

Niña prodigio, a los 4 años ya tocaba el piano y desde muy temprana edad, estudió en el Conservatorio de Música de Varsovia. A los 15 años, según unas fuentes, y a los 17, según otras, se fue a Berlín a estudiar composición, donde ganó algunos premios y se empezó a interesar por la música anterior al s. XIX. En esa época también conoció al que sería su marido, el joven folclorista polaco Henry Lew que la animó a investigar e interpretar la música antigua que le despertaba tanto interés. También la convenció para que se fuera con él a París, donde se trasladaron en el año 1900 y donde se casaron.La relación del matrimonio era amistosa y de apoyo mutuo, pero el sexo era un asunto que Wanda no quería compartir con su marido. Así que decidieron contratar a una sirvienta que colmaría los deseos de Henry, mientras Wanda tenía relaciones extramatrimoniales con mujeres. Después de la muerte del folclorista en 1919, esta criada siguió trabajando en la casa de la virtuosa música polaca.

En el año 1920 Landowska era una invitada habitual del círculo de Natalie Barney y a menudo acompañaba con su música los distintos eventos artísticos de este famoso salón, en plena ebullición del safismo parisino. En 1925 estableció una Escuela de Música Antigua cerca de París, en Saint Leu-la-Forêt, que atrajo estudiantes y compositores de todas las nacionalidades, ya que en ese momento ya era considerada una de las mejores profesoras de música antigua. Su casa se convirtió en un centro de interpretación y estudio de esta especialidad. En él se hacían conciertos y audiciones, de hecho, gracias a su trabajo de musicóloga se recuperó, se difundió y resurgió el clavecín.

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Años más tarde, en 1933 Wanda conoció en un concierto a Denise Restout, una estudiante del Conservatorio de París. Este encuentro fue crucial en la vida de la joven pupila, ya que gracias a él, pudo compartir inquietudes musicales con la artista polaca, quien le aconsejó que, además de estudiar el órgano, se adentrara en el mundo del clavicémbalo, un instrumento con el que se complementaba perfectamente. Ahí se fraguó una historia amorosa que duraría hasta la muerte de Landowska. Con el tiempo se convirtieron en una pareja estable y que se compenetraba con una gran armonía. La joven francesa llegaría a ser la persona que preservaría todo el legado artístico de Wanda, además de ser su alumna privilegiada, editora, traductora y asistente personal.

La fama de la clavicembalista fue creciendo a lo largo de la década de los 30, sin embargo, la ocupación nazi de Francia en 1940, obligó a Wanda y a Denise a abandonar el país, dado el origen judío y la radical oposición ideológica de la maestra, dejando atrás su escuela, sus manuscritos, su biblioteca, la colección de instrumentos antiguos que poseía y sus queridos perros que respondían al nombre de Do, Re, Mi, Sol.

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Así pues, en el mes de diciembre de 1941 las dos mujeres desembarcaron en Nueva York como refugiadas, después de llegar a Lisboa desde el sur de Francia, donde tuvieron que permanecer un año, de un lado para otro, hasta que pudieron embarcar en la capital portuguesa rumbo a Estados Unidos.

Landowska consiguió restablecerse como profesora e intérprete, gracias a su ingente talento y sensibilidad. Hizo varios conciertos y grabaciones, entre ellas las “Variaciones Goldberg” de Johann Sebastian Bach. En 1949 asentó su hogar en Lakeville (Connecticut), lugar donde murió en el año 1959.

Denise convirtió la casa de Lakeville en un museo, el Centro Landowska, que dirigió hasta su muerte en 2004. Siguió difundiendo el legado de Wanda y su método para conocer e interpretar el clavicémbalo entre estudiantes de todo el mundo. Sin embargo, no pudo acabar la biografía de su gran maestra y de su inseparable compañera, ya que la muerte la sorprendió mientras estaba escribiendo esta obra.

A pesar de todo, nos quedan estupendas grabaciones y estudios que nos transmiten su profundo amor por el clavecín y por la música. Fue una auténtica dama de este instrumento y, como reconocimiento, los gobiernos de Francia y Polonia la condecoraron después de su muerte.

Para saber más:

http://jwa.org/blog/wanda-landowska 

http://en.wikipedia.org/wiki/Wanda_Landowska

 http://www.answers.com/topic/wanda-landowska 





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