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Cocínales

Publicado el septiembre 9th, 2014 | por (Admin) Ana Satchi

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CocínaLES: ‘Almejas al vapor’

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A veces, los platos más sencillos de preparar son los más sabrosos. Suele ocurrir cuando los productos que utilizamos son de primera calidad. En estos casos, cualquier aderezo sobra, porque los alimentos en sí, la materia prima, despliegan una verdadera sinfonía de colores, aromas y sabores digna de los paladares más exigentes. Y cualquier salsa o acompañamiento adicional no haría otra cosa más que disfrazar el gusto original y restar atractivo al plato. Esto es más común, si cabe, en las recetas con frutos del mar, entre las que hoy destacamos las almejas al vapor.

INGREDIENTES (para 2 lesbianas)

–       2 lesbianas

–       2 almejas frescas

–       1 sauna finlandesa

PREPARACIÓN

Lo primero que tenéis que hacer las dos lesbianas que vayáis a preparar el plato es cercioraros de que las almejas son frescas y están vivas. ¿Y cómo se sabe eso? Muy fácil: las dos valvas de la concha tienen que estar cerradas herméticamente. Si están abiertas, mal asunto, quiere decir que las almejas no están en buen estado. Por lo tanto, este plato empieza por una buena selección de los productos. Una vez que tengáis las almejas frescas, llevadlas a un spa que tenga sauna finlandesa. Si es necesario, pagáis la entrada o el abono de las dos almejas. En ningún caso hemos dicho que este plato iba a ser barato… Lo bueno se hace pagar… Esperáis a que la sauna esté vacía, abrís la puerta y echáis las dos almejas dentro.

Cerráis la puerta otra vez y os sentáis a esperar fuera unos veinte minutos, no más, controlando en todo momento el proceso de preparación a través de la mirilla. Al cabo de pocos minutos veréis que las almejas empiezan a abrirse, por efecto del calor y del vapor. También veréis que se van acercando la una a la otra. Es el sudor y la humedad, que hacen que las conchas resbalen y se muevan. Al cabo de un poco más, los palpos labiales de ambas almejas empezarán a cambiar de color paulatinamente, se volverán de un rojo intenso por las altas temperaturas del interior de la sauna, y sus sifones exhalantes expulsarán pequeñas nubes de vapor para intentar compensar el sofocón. Ésa será la señal de que las almejas están calientes de verdad.

Por nada del mundo se os ocurra interrumpir el proceso en este preciso momento, podría ser muy perjudicial para las almejas y el plato se echaría a perder sin remedio. Cuando las almejas calientes estén prácticamente pegadas, la una al lado de la otra, veréis que una de ellas salta de repente encima de la otra, para devorarla. La lucha entre ambas será feroz, y sus bocas se unirán para comerse mutuamente. Dejad que lo hagan, ésa es la gracia del plato. Pasados los veinte minutos, ya podéis entrar en la sauna para recoger las conchas vacías de las almejas. Si queréis, podéis haceros un bonito collar con ellas. Y si las dos lesbianas queréis comer almejas al vapor, una de dos: o buscáis un buen restaurante gallego u os desnudáis y os metéis en la sauna para reproducir la escena que acabáis de presenciar.

Carme Pollina

http://www.recetasparatodos.com.es/recetas/almejas-al-vapor.php

 

 

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