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Desconocidas & Fascinantes

Publicado el diciembre 26th, 2016 | por InOutRadio

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Desconocidas & Fascinantes: Mentirosa compulsiva e icono del art dèco: Tamara de Lempicka por Isabel Franc.

Pintora célebre entre la burguesía rica en la Europa de los años treinta, cayó en el olvido tras la Segunda Guerra Mundial.

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De penetrantes ojos azules, nariz prominente, pestañas postizas y uñas pintadas, Tamara de Lempicka era tan presumida como mentirosa. No aceptaba su edad por lo que consiguió cambiar el año de nacimiento en sus papeles y aseguraba haber nacido en Varsovia cuando, en realidad, era moscovita.

Se calcula que el nacimiento de Tamara Rosalía Gurwik-Gorska fue entre 1895 y 1900. La fecha más probable parece ser el 16 de mayo de 1898. De madre polaca y padre judío, que desapareció de su vida de forma extraña, adquirió de la familia materna su fuerte identidad polaca y el gusto por la nobleza.

En 1911, estando en San Petersburgo, conoció al noble abogado polaco Tadeusz Lempicki, a quien cortejaban las mujeres más hermosas dela ciudad. Cincoaños más tarde, contrajeron matrimonio y ese mismo año, 1916, nació Kizette. Otra de las celebres mentiras de Tamara fue asegurar que su hija había nacido en París en 1918.

Durante los meses previos a la revolución bolchevique, mientras el hambre y el frío invadían el país, los Lempicki vivían en un ambiente de lujo y fiestas y apoyaban la contrarrevolución. Trasla caída del zarismo, huyeron a París donde Tamara se formó como artista y sacó adelante a su familia vendiendo algunas joyas y pintando, ya que el marido, sumido en la depresión por el estatus perdido, no trabajaba. La hermana de Tamara vio un día los moratones que Tadeusz le había hecho y, convencida de su talento, le aconsejó que pintara. Tres años más tarde, exponía ya en conocidas galerías y vendía retratos a los ricos de París con su apellido feminizado y con el de añadido para  que sonara más aristocrático.

Por esa época, inició una relación con Ira Perrot, una vecina rica que le haría de modelo y se convertiría en su amante más constante. Ira le ofreció un viaje por Italia donde fue alumna de André Lhote, el único a quien reconoció como maestro, ya que, durante toda su carrera quiso demostrar que se había hecho a sí misma.

Al inicio de 1923 conoció ala escritora Natalie Barneyy entró a formar parte de su conocido círculo sáfico. Era asidua de los salones de los viernes enla rue Jacob, retrató a casi todas sus protagonistas y coincidió con las figuras del mundo artístico y literario más destacadas de la época.

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Su adicción a la cocaína y su ritmo de vida frenético deterioraron la relación matrimonial. Tamara acostaba a Kizette y se iba a juergas privadas y a garitos en la orilla del Sena donde tomaba parte en orgías colectivas. Después, volvía a casa, y entre las brumas de la cocaína y el sabor del sexo furtivo con hombres y mujeres, pintaba sus telas escuchando a Wagner hasta primeras horas de la mañana.

Viajó con frecuencia a Italia, donde conoció al poeta Gabriele D’Annunzio, con quien mantuvo una corta pero intensa relación. D’Annunzio le regaló un anillo con un enorme topacio que lució durante toda su vida y que el mismo día de su muerte llevaba puesto.

En 1927 su marido la dejó por otra mujer. Ella siguió deslumbrando a la aristocracia con la sensualidad de su arte y llegó a convertirse en icono del art dèco. Algunas de sus modelos fueron también sus amantes: la protagonista del cuadro La bella Rafaela, la duquesa de la Salle y la cantante Suzy Solidor, quien regentaba La Boite de Nuit, único “bar de ambiente” del París dela época. Según se cuenta Tamara se enamoró perdidamente de ella, pero Suzy no estaba por la labor.

En 1933 se casó, nuevamente, con un aristócrata, el millonario barón Kuffner. Juntos huyeron de París a Estados Unidos en febrero de 1939, viendo que la guerra se avecinaba. Se instalaron en Hollywood y, pese a ser invitada de lujo en las fiestas y recibir en su estudio a las estrellas del momento, vivió reinando sobre una sociedad a la que despreciaba y añorando los ambientes artísticos europeos

Siendo ya una anciana, en 1972 una exposición de sus obras en París la  rescató del olvido. Como un espectro que surgía de los locos años veinte, se hizo de nuevo famosa y en la actualidad personajes como Jack Nicholson, Madonna o Sharon Stone son coleccionistas de sus obras.

Al final de su vida y tras la muerte de su segundo marido, se trasladó a Cuernavaca, México. Murió el 18 de marzo de 1980. Sus cenizas fueron desparramadas desde un helicóptero sobre el volcán Popocatépetl.

Para saber más: Laura Claridge, Tamara de Lempicka. Una vida de déco y decadencia. Circe 2000.J. Andreu escribió una biografía novelada (El Cobre Ed.) En 1988 Franco Maria Ricci publicó en Milán una controvertida biografía yla editorial Taschen tiene una interesante monografía escrita por Gilles Néret.

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