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Desconocidas & Fascinantes

Publicado el diciembre 11th, 2017 | por InOutRadio

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Desconocidas & Fascinantes: Hannah Glukstein o Lord Gluck por Thais Morales

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La alta sociedad británica…

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Mansiones, rentas anuales, cenas estilo Mrs. Dalloway, rozando la exquisita perfección de la neurosis; tertulias artísticas, discusiones intelectuales, exposiciones, la hora del té en alguna residencia de Cornualles o Sussex.  Años 30 y 40.

No se trata de la ambientación de una novela, no; sino de las circunstancias que envolvieron, como en papel de seda, la vida de la pintora Hannah Gluckstein (1895-1978), conocida por la simple y sonora abreviatura de Gluck.

Gluck está en el selecto grupo de las D&F por haber desafiado los roles de género de su clase y de su época. Fue artista, a pesar de la oposición paterna; se vestía con ropa masculina, y vivió abiertamente con mujeres, a las que inmortalizó en sus pinturas, a lo largo de toda su vida.

Hannah Gluckstein nació en el seno de una rica familia judía el 13 de agosto de 1895. Su padre, Joseph Gluckstein, era el propietario de un imperio de catering y la restauración londinenses y de la J. Lyons& Co. CoffeeHouse, y su madre, Francesca Halle, fue una cantante de ópera norteamericana. Los dos se opusieron a los anhelos artísticos de su hija de una curiosa manera, ya que pagaron, sin apenas rechistar, su formación académica entre 1913 y 1916, en la escuela de arte de Saint John Wood.

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Además, por su 21 cumpleaños, su padre le regaló una renta vitalicia que le permitió dedicarse al arte y llevar una vida independiente, sin ninguna clase de problema o carencia material.

Utilizando parte de ese legado paterno, Gluck compró un estudio en Cornualles, al sur de Inglaterra. Allí conoció, en 1923, a la artista Romaine Brooks (una de las amantes de Natalie Clifford Barney), que la retrató en un cuadro que después paseó por varias exposiciones de Londres y de París, y allí, también, Gluck pintó uno de sus autorretratos preferidos: en él aparece luciendo camisa, corbata y boina y fumando un cigarrillo.

A finales de los años 20, su padre le aumentó la asignación anual, de manera que pudo comprarse una residencia más grande, la Bolton House, en Hampstead. Poco después de mudarse, conoció a la decoradora ConstanceSpry, con quien compartió su vida desde 1932 a 1936, una época en la que pintó numerosas cuadros florales inspirados por el trabajo de su compañera y en la que creó y patentó el llamado “marco Gluck”.

La relación entre ellas no sólo definió una etapa en la pintura de Gluck, sino que también le ayudó a aumentar su red de contactos y a extender así su carrera, ya que muchos de los clientes de la alta sociedad de Constance compraron y financiaron sus obras. Constance, además, convirtió a Gluck en una andrógina perfecta y de alta costura, con diseños de Victor Stribel y Elsa Schiaparelli, dos creadores de moda de la época.

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En 1936, Spry rompió la relación. Pero Gluck ya había conocido a Nesta Obermer, una mujer perteneciente a la jet set, casada en un matrimonio de conveniencia con el empresario de Estados Unidos Seymour Obermer.

Aunque Nestaintentó destruir toda evidencia de su relación con Gluck, existe una prueba irrefutable de su idilio en el doble retrato que hizo la pintora y que lleva por título “Medallion”. La pareja mantuvo un romance hasta 1944, cuando Nesta decidió que tenía que acabar con aquella historia, agobiada por el sentimiento de posesión y de celos de la artista.

Gluck no soportaba estar sola y, casi inmediatamente después de su separación de Nesta Obermer, empezó a salir con Edith Sackleton Heald, la primera reportera del parlamento británico, a la que había conocido en una de sus exposiciones, en febrero de 1944.

 

En octubre se mudó a vivir con ellaa su residencia de Sussex, donde también vivía la hermana de Edith, Norma. Ninguna de las dos imaginó que aquello iba a ser el principio de 30 años de una tormentosa convivencia. Y es que la artistanunca llegó a superar su ruptura con Nesta, tampoco logró recuperarse tras los desastres de la segunda guerra mundial, y, después de la muerte de su madre, en 1958, comenzó una conflictiva etapa con su hermano, que era el encargado de administrar su renta anual.

Todo ello repercutió en la proyección pública de Gluck, que empezó a alejarse de la vida social, las exposiciones, las citas y los eventos que solía frecuentar. En medio de estos vaivenes, entre una depresión que no la dejaba, peleas con Edith y broncas familiares, Gluck, cuya obra empezó a decaer, se enfrascó en una batalla sin cuartel que se convirtió en una de sus mayores aportaciones al mundo artístico inglés.

La pintora empezó una campaña para mejorar la calidad de los materiales que utilizaba en sus cuadros, respaldada por el Consejo de las Artes de Gran Bretaña y por dos importantes museos, con el objetivo de que el Consejo de Comercio Exterior y los fabricantes de materiales de pintura establecieran unos estándares mínimos para la calidad de los lienzos y las pinturas. El esfuerzo de Gluck desembocó en la formación de una organización que se encargó a partir de entonces de definir los mínimos de calidad de todos estos materiales artísticos.

Gluck siguió pintando y en 1970 decidió organizar otra exposición. Los casi tres años que duró el proceso de preparación dejaron a la pintora tan agotada que en noviembre de 1972 sufrió un infarto. Seis meses después de aquel percance,  la inauguración de la exposición en la Fine Arts Society de Londres fue un éxito absoluto. Aquella sería su última exposición. Ella y Edith empezaron a tener serios problemas de salud y, mientras la reportera murió en 1976, Hanna Gluckstein lo hizo en enero de 1978, tras sufrir un segundo infarto.

Tenía 82 años. Y seguía vistiendo como un lord británico.

BIBLIOGRAFÍA

“Gluck. Her biography”, por Diana Souhami. Quercus, 1988.

 

 

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