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Desconocidas & Fascinantes

Publicado el noviembre 13th, 2017 | por InOutRadio

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Desconocidas & Fascinantes: Diana Frederics, una gran y feliz desconocida por Thais Morales

Diana Frederics no era en realidad Diana. Pero han tenido que pasar más de 70 años para descubrir la verdadera identidad de esta mujer, autora de la novela autobiográfica ‘Diana: a  strange autobiography’, publicada en 1939 por Dial Press.

En realidad, Diana se llamaba Frances Rummell y fue una educadora y profesora de francés en el Stephens College de Columbia, Missouri, que estudió en París y que estuvo viviendo en 1939, el año en que se publicó la novela, en la ciudad de Nueva York. Además de estar preocupada por temas educativos (escribió varios ensayos al respecto), Rummell sintió la necesidad de reflexionar y escribir acerca de su propio lesbianismo. Cuenta Lillian Faderman, una de las teóricas e historiadoras más conocidas del lesbianismo, que “según Frances Rummell, las mujeres que amaban a otras mujeres en los años 30 eran, a menudo, promiscuas”.  Pero lejos de condenar esta tendencia, Rummell la defendía y la justificaba: “Es bastante natural que el homosexual busque intimar más rápidamente que una persona normal. La falta de reconocimiento social de su relación le da un aire de informalidad. El amor normal, que tiene que tener en cuenta la propiedad y la descendencia, debe asumir responsabilidades que no tienen ninguna consecuencia para el homosexual. El temor a la concepción, un freno convincente para la consumación del amor normal, no es un problema para los homosexuales”.  Después de leer estas opiniones no debería sorprendernos que ‘Diana: a strange autobiography’ sea considerada, por la propia Lillian Faderman, la primera autobiografía abiertamente lesbiana que acaba con dos mujeres juntas y felices.

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Lo poco que sabemos de esta autora nos ha llegado, en parte, a través de un programa de periodismo de investigación de la TV pública de Oregón. El espacio ‘History detectives’ emitió un episodio dedicado a ella en 2010 (episodio 806), donde se descubría que la escritora Diana Frederics era en realidad la profesora Frances Rummell. En el documental, su sobrina, Jo Markwyn, explicó que su tía Frances estudió en la Sorbona de París en 1931 y que logró introducir en Estados Unidos una copia del ‘Ulysses’, entonces prohibido.   Frances, además, conoció a Eleanor Roosevelt (a la que habría que dedicar un D&F), que registró en su diario  de reuniones este encuentro. “Ayer me reuní con un grupo de gente de Nueva York. Me impresionó mucho Miss Rummell, una profesora de Missouri. Cree que la disciplina es una de las cosas que la educación debería enseñarnos y estoy de acuerdo con ella”.

Es probable que el mejor ejercicio para conocer a Frances Rummell sea leer ‘Diana: a strange autobiography’. La novela es un oasis en medio de la tragedia de la literatura lésbica de las décadas de los 20 y los 30. Porque reivindica de forma positiva la identidad lesbiana por primera vez y tan sólo once años después de que se publicara ‘El pozo de la soledad’, de Radclyffe Hall, a la que parece replicar desde sus páginas.

Su protagonista, Diana, coge de la biblioteca de su padre –igual que Stephen Gordon, protagonista de ‘El pozo…’, lo hizo de la biblioteca del suyo- un libro en el que había un capítulo dedicado a la homosexualidad. Al abrirlo, expresiones como “pervertido”, “uranianos”, “crimen contra la naturaleza”, aparecieron ante la vista de Diana por primera vez. “Me quedé  mirando unos minutos un dibujo con el texto “Homosexuales condenados en la hoguera, Alemania, 1494”. Casi –dice la protagonista- podía sentir el olor a carne quemada”.

Afortunadamente en la obra, el hermano de Diana, Gerald, que es estudiante de medicina, le ofrece a su hermana un ejemplar de una obra del sexólogo Havelock Ellis y otra, de Freud.  “Gerald me leyó fragmentos de aquí y de allá. Me quedé sorprendida. Nunca imaginé que los homosexuales pudieran haber sido tratados con respeto en algún momento de la historia. Sólo sabía que los quemaban en la hoguera, no sabía que habían encontrado un lugar en la sociedad, siempre pensé que estaban condenados al ostracismo. Escuché cada sílaba que Gerald pronunciaba. Y tampoco sabía que la gran mayoría de homosexuales eran grandes intelectuales. Siempre creí que muchas veces tenían mentes desordenadas con propensión a la obsesión sexual”. La reflexión de la protagonista de la novela acaba de la siguiente manera: “Era maravilloso saber que los homosexuales no eran monstruos, sino un grupo de hombres y de mujeres para quienes lo normal era, incongruentemente, anormal, para los llamados normales”.

 

Igual que Frances, su alter ego en la ficción, Diana, viajó a Europa para estudiar idiomas, y se convirtió en profesora de francés y en escritora. A lo largo de la novela mantiene varias relaciones con mujeres sin disimulo ni vergüenza ni culpabilidad y en algunos pasajes de la obra puede leerse por ejemplo: “Elizabeth no me había llevado a su habitación para conversar. Y la facilidad con que se acercó a mí fue sobrecogedora”.

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Igual de sobrecogedora debió ser la sensación de normalidad que les quedó a las lectoras de esta novela al cerrar el libro. En 1939 no era muy normal que la autobiografía de una lesbiana  acabara bien. Nueve años antes, en 1930, se publicó ‘The stone wall’, la autobiografía de Mary Casal, cuyo final se ajustaba más a los cánones morales de la época.

Frances Rummell murió en 1969. No sabemos si llegó a ser testigo de la revuelta de Stonewall. Pero seguro que la habría apoyado.

http://outhistory.org/wiki/Diana_Frederics:_Diana,_A_Strange_Autobiography,_1939

(a partir del minuto 19:27)

 

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