Broken Hard –Hechizos (Lola)
(intro Polli)
Nuestra amiga Lola ha captado a la perfección el mensaje que intentábamos explicar en el capítulo “Hechizos” y hoy nos cuenta su experiencia personal en amores insanos. Entre otras cosas, Lola deja muy claro que, a veces, hay que saber decir ¡basta!, sobre todo cuando una relación nos hace olvidar nuestras prioridades, con el riesgo de torcer nuestra vida. Hay amores que, más que amores, parecen verdaderos hechizos de magia negra… ¿Queréis contarnos vosotras también vuestras experiencias? Hacedlo a través de [email protected]
(texto Satchi)
Los hechizos, según Lola
Dice Lola:
A mí me ha pasado…
Me enamoré hasta tal punto que me olvidé de mí. Vivía por y para ella. Mi vida giraba a su alrededor. Habría llegado hasta los confines de la vida de no haberme dado cuenta de que el amor duele cuando dos personas no están preparadas para vivirlo, no juntas, sino por separado, es decir, amarse a una misma. Para tener un amor pleno, sano, grato (en todos los sentidos), una debe estar comprometida con una misma: con el sentir, con el saber, con el aceptarse. Tener claras cuáles son sus prioridades. Es mucho más que importante tenerlo claro. De no ser así, caeremos en el abismo de amar hasta consumirnos. Creía que estando con ella era exactamente igual, pero mejor. Sin embargo, cuando una deja de lado todo lo que la rodea, como amigas, familia, proyectos, etc., no puede de ninguna manera ser mejor.
Nos ciega esa pasión desmesurada. Y es en ese preciso instante, cuando debemos abrir los ojos para darnos cuenta de que existe un problema interno, propio, que debemos solventar.
También sentí que, estando con ella, los problemas que tenía iban desapareciendo o que se volvían cada vez más insignificantes. Pensaba entonces que esos problemas no eran del todo reales, que antes de enamorarme no era feliz, y esto me llevaba a comportarme de una manera histriónica. Pasó que se acabó la relación y me encontré de nuevo con esos problemas sin resolver, que sí existían, pero estaba tan ciega con ese amor/pasión/obsesión que, en vez de solucionarlos, los dejé atrás.
Quererse tiene que ser un placer pleno. Si no es así, nos conducirá a una situación hostil en la que una simple discusión sin sentido romperá esa fina línea que separa la cordura de la locura, la felicidad de la más ingrata infelicidad. Quererse no es obsesionarse.
¿Cómo saber si estás obsesionada? Es fácil. Pregúntate cuántas veces al día miras el móvil, esperando con ansia recibir un mensaje, un email, una llamada… ¿Cuántos planes has anulado para poder estar con ella? ¿O cuántos has dejado pasar, simplemente, por si ella tiene un ratito para ti? ¿Has llenado la nevera con cosas que te gustan a ti o has comprado sus caprichos preferidos?
¿Sorprendidas? Pues dejad que os diga que mi nevera quedó repleta de productos caducados, porque, después de acabar la relación, esperé varias semanas a que volviera.
Hasta que desperté. Sí, despertar. Porque vivía de cuerpo presente, muerta en alma y en espíritu. Cabizbaja, quemando la suela de mis zapatos por las calles de Barcelona. Mientras sentía que había perdido una parte de mí, como si su querer fuese una extensión de lo que yo soy. Como si fuéramos amores simbióticos…
Pero, queridas, se nos cortó el cordón umbilical al nacer, separándonos así de la única simbiosis que vivimos a lo largo de nuestra vida (excepto las que se reproduzcan, claro).
Tomemos nota:
PRIMERO: Aceptarse, conocerse, entenderse. Os aseguro que nadie más lo va a hacer por vosotras. Si no os conocéis a vosotras mismas, no esperéis que otras lo hagan.
SEGUNDO: Tened claras las prioridades. Si no las tenéis, no os sumerjáis en un amor, pues os ahogaréis.
TERCERO: Poned límites (puede que sea lo más importante). Con los límites no me refiero a exponer claramente cuál es vuestro lado de la cama, sino a dejaros claro a vosotras mismas hasta dónde vais a llegar por amor.
CUARTO: Que la honestidad esté por encima de todo. No os reprimáis. En realidad no lo hacéis por ella sino por vosotras mismas. Parece contradictorio, lo sé. Pero a eso se le llama egoísmo pasivo. Y además, es realmente destructivo. Cedemos para no hacer daño, y esa satisfacción de sentir “qué buena soy” solo dura unos segundos. Convierte el estado de placer en ira, que más adelante usaremos para echar algo en cara. Entonces tiraremos de nuestro orgullo de la forma más aberrante.
QUINTO: Se puede vivir sin pareja. Si podéis compaginar vuestros proyectos con una relación, adelante. Puede ser de lo más satisfactorio. Si no, no os encabezonéis. Valorad las posibilidades. Personalmente, no tengo tiempo para una relación si pretendo cumplir o alcanzar todas mis metas o proyectos. Y además, me queda mucho por hacer conmigo misma.
Un amor insano es un amor vacío.
Lola.
(vídeo de Youtube: Natalia Oreiro “Tu veneno”)
