Desconocidas y Fascinantes: Vita Sackville con Kika Fumero
Desconocidas y Fascinantes: Vita Sackville con Kika Fumero [ 11:57 ] Play Now | Play in Popup | Download (38)
Vita, la jardinera de Bloomsbury, con Kika Fumero.
Poeta y novelista inglesa, Vita Sackville-West pasó a la historia por sus relaciones lésbicas con grandes novelistas como Virginia Woolf; por su férreo matrimonio abierto con Harold Nicolson, también homosexual, y por su agitada vida aristocrática, que le permitió asentarse en otras culturas y enriquecerse con ellas.
Victoria Mary Sackville-West nació en Knole (Kent), en la casa privada más grande de Inglaterra, con 365 habitaciones, 52 escaleras y 7 patios. No es de extrañar, ante semejante mansión, que Vita se enamorara de ella. Esa casa le pertenecía como heredera única, pero las normas de la sociedad de entonces no estaban de su parte y ella, mujer, no podía heredarla. Las manos de Vita quedaron desoladas al no poder moldear aquellos jardines, soberbios y fascinantes, en los que había crecido, por el simple hecho de ser mujer. En 1928, a la muerte de su padre, la casa de Knole pasó a ser propiedad de su tío.
Sí, la gran pasión de nuestra poeta británica fue, desde siempre, la jardinería. Y a ella dedicó parte de su obra. En 1930, el matrimonio Sackville-Nicolson compró el castillo de Sissinghurst (en el condado de Kent). En él, Vita pudo dar rienda suelta a su ingenio y alimentar su vocación de jardinera. Tenía el don de convertir en magia todo aquello que tocaba. Dudo mucho que imaginara en aquella época que lo que sus manos construían entonces pasaría a ser con el tiempo uno de los jardines más célebres del Reino Unido, patrimonio nacional y propiedad de la National Trust.
Pero no sólo las plantas y las flores admitían su valía; también su pluma (la de escritora) se vio reconocida. En 1927, su largo poema narrativo La Tierra le hizo merecedora del premio Hawthornden, uno de los premios literarios británicos más antiguos. Su madera de poeta vio la luz.
A la corta edad de 10 años conoce al amor de su vida: Violet Trefusis. Asisten al mismo colegio y comparten juntas interminables tardes de juegos infantiles, que derivarían en adolescentes con el paso de los años. Violet Kepple (su nombre de soltera) representó para Vita el descubrimiento de una sexualidad nueva. Por muy natural que la sintieran en su piel, ambas sabían que debían mantenerla oculta. Con Violet llegaron los primeros besos, la primera pasión, los primeros estremecimientos ante el contacto físico del cuerpo deseado: una promesa de amor que duraría muchísimos años.

Vita se casó con el escritor y diplomático Harold Nicolson. Con él firmó un matrimonio de conveniencia con el fin de acallar las malas lenguas. Como vía de escape y siguiendo la línea del grupo Bloomsbury, al que pertenecían tanto ella como su marido, ambos convinieron un matrimonio abierto y se dieron consentimiento mutuo para acostarse con personas de su mismo sexo. De esta forma, Vita y Violet pudieron seguir viviendo su infinita historia de amor. Esta última también accedió, con el tiempo, a un matrimonio de conveniencia con Denys Trefusis, a quien le puso la condición de no mantener nunca relaciones sexuales con ella. Así de loca era la vida sentimental de los miembros del círculo Bloomsbury. O tal vez sea más oportuno catalogarla como una vida cuerda: se trataba simplemente de buscar el modo de poder hacer cada uno lo que quisiera sin que las leyes que dictaba la sociedad victoriana les cayesen encima.
Junto a Violet, nuestra poeta británica descubre y explora su lado más masculino. Con motivo de un viaje a París, Vita se disfrazó de hombre durante toda la estancia y se hizo llamar Julián. Pretendía con su actitud, no sólo reivindicar su lesbianismo, sino también tener acceso a aquellos lugares en los que únicamente se podía entrar en pareja. Una vez más, el amor agudizaba el ingenio.
Dicen que toda relación tiene su principio y su fin. El lazo que compartían Vita y Violet parecía no tenerlos, pero a principios de los años 20, Vita sospechó que su amante se había acostado con su marido, a pesar de la condición en la que se había fundado el matrimonio, y, sintiéndose traicionada, rompió una relación de 18 años. ¡Insólito!
Tres años más tarde, en 1923, Clive Bell le presenta a su cuñada: la famosa escritora Virginia Woolf. En seguida se hicieron amantes y se embarcaron en un idilio lleno de pasión sentimental y literaria.
“Es buenísimo. No conocía el alcance de tu perspicacia, ni a esa Vita pícara, inquietante, avispada y esquiva”, escribe Virginia Woolf a Vita tras recibir el manuscrito de Pasajera a Teherán. A través de este libro, Vita narra el viaje que llevó a cabo en tren, barco y automóvil por el centro y el sur de Europa, gran parte de Oriente Próximo y Oriente Medio, para reunirse con su marido, destinado en Constantinopla por la diplomacia británica.
Como legado de la historia de amor Vita-Virginia nos queda Orlando, la obra más famosa de Woolf. Nigel Nicolson, el hijo mayor de Vita, llegó a describirla como “la carta de amor más larga y encantadora en la historia de la literatura”. En su lista de amantes figuran otras mujeres como Hilda Matheson, directora de la BBC, y la periodista Evelyn Irons; sin embargo, la relación más sólida de Vita fue la que mantuvo con su marido, tal y como demuestran su continua correspondencia en los periodos de ausencia. Si bien es cierto que ambos satisfacían fuera del hogar su vida sexual y sentimental, entre ellos había un vínculo inquebrantable, una complicidad y un apoyo incondicional que fortalecía cada vez más con los años la estabilidad de la pareja. Amistad, admiración, respeto, amor y toda una vida en común con dos hijos como fruto fueron suficientes para que la unión entre ellos se mantuviera por encima de los amantes y amoríos que cada uno vivió por separado.
En 1962 y a la edad de 70 años, una enfermedad tumoral pone en jaque su vida y la vence finalmente el 2 de junio de ese mismo año. Aquel día de primavera tardía se apagaban los ojos de la jardinera de Bloomsbury en su castillo de Sissinghurst y descansaron por fin sus manos. Tras de sí nos dejó una vasta herencia literaria, de la que rescatamos sus dos obras más famosas: Los eduardianos (1930) y Toda pasión apagada (1931).
Cierro este paseo por la vida de uno de mis personajes favoritos de la época con una cita de ella misma sobre el lesbianismo y les invito a una reflexión, sin olvidar situarnos a principio de los años 20:
No conozco ningún relato verídico de este tipo de relaciones, ninguno que se haya escrito sin la intención de provocar el regocijo vicioso de los posibles lectores. Tengo la convicción de que, a medida que avanzan las edades y los sexos se van mezclando debido a sus crecientes semejanzas, esas relaciones dejarán de ser consideradas meramente antinaturales y se las comprenderá mucho mejor, no sólo en su aspecto intelectual sino en el físico. La psicología de personas como yo será entonces asunto interesante, y habrá de reconocerse que hay mucha más gente de mi tipo que lo aceptado hoy día en un sistema hipócrita. (Autobiografía, Vita Sackville-West).
Más información:
Nigel Nicolson y Vita Sackville-West, Retrato de un matrimonio, Barcelona, Lumen, 1975.
En el blog de Kika Fumero: http://puzzlessinguion.blogspot.com/2010/10/virginia-woolf-y-vita-sackville-west.htm
Desconocidas y Fascinantes: Dolly Wilde con Isabel Franc
Desconocidas y Fascinantes: Dolly Wilde con Isabel Franc. [ 9:19 ] Play Now | Play in Popup | Download (43)

Dolly Wilde, a la sombra de un mito con Isabel Franc
Tres meses después del juicio a Oscar Wilde nació su sobrina Dorohty. De esbelta figura, un enigmático poder en la mirada y un enorme parecido físico con su tío, Dolly Wilde se vestía, para imitarlo, con corbata ancha, pantalones ceñidos y un abrigo de piel raída. Sin embargo, su parecido con él aumentaba hasta ser “una brillante versión femenina de Oscar” cuando se vestía de sí misma.
Tenía un exquisito dominio de la palabra y el don de hacer que lo más serio del mundo acabase en carcajadas. Con su imaginación, su elegante oratoria, su sentido de la sátira y un personalísimo estilo, llegó a ser el centro de atención de las fiestas que animaban París y Londres en los locos años veinte. Algo que se puso de manifiesto en el famoso salón de la rue Jacob regentado por Natalie Barney, sin duda el más subversivo salón literario de toda la historia. Pero Dolly se dedicó a malgastar estas cualidades que podrían haberla convertido en una figura literaria. Según su biógrafa, “despilfarró” sus enormes dotes y se dedicó a deslumbrar en privado a escritores famosos. De ella solo se conservan unas 200 cartas en una pequeña biblioteca parisina. (más…)
Desconocidas y Fascinantes: Natalie Clifford Barney con Isabel Franc.
Desconocidas y Fascinantes: Natalie Clifford Barney con Isabel Franc. [ 10:43 ] Play Now | Play in Popup | Download (75)Natalie Clifford Barney con Isabel Franc.
Amiga de los hombres y amante de las mujeres. Natalie Barney nunca ocultó su lesbianismo. Nació en 1876 en el seno de una rica familia de Ohio y pasó su infancia en una granja cerca de Cincinnati. Poco antes de cumplir los 20 años, se trasladó a París. Allí fundó El Templo de la Amistad, el salón literario más famoso y atrevido de todos los tiempos, por el que pasaron las figuras artísticas e intelectuales más relevantes del momento. (más…)
Desconocidas y Fascinantes: Colette con Isabel Franc y Viky Frias.
Desconocidas y Fascinantes: Colette con Isabel Franc y Viky Frias. [ 11:29 ] Play Now | Play in Popup | Download (109)

Colette: libertad, inteligencia, sensualidad con Isabel Franc y Viky Frias.
Colette (de nombre completo Sidonie Gabrielle Claudine Colette) nació el 28 de enero de 1873. Su padre era militar, capitán del ejército francés, y se apellidaba Colette. Su madre se llamaba Adele Eugenie Sidonie. Colette fue la última hija del matrimonio al que ella rebautizó como “Sido” y “el capitán Colette”, y adoptó como seudónimo el apellido de su padre. Parece que disfrutó de una infancia feliz en su pequeña villa francesa de la Bourgogne. Adolescente, conoció a Henry Gauthier-Villars, apodado “Willy” con el que se casó a los 19 años. Él le llevaba 15. La pareja se instaló en París.
Willy era autor de novelas populares y un vividor que subsistía a costa de explotar a sus colaboradores; descubrió enseguida las facultades como escritora de su esposa y la animó a escribir sus primeras obras, la serie de las Claudine (1900-1903): Claudina en la escuela , Claudina en París, Claudina en su casa y Claudina desaparece. En todas ellas Claudina es una colegiala provinciana de dieciséis años, un personaje en el que Colette se desdobla para hablar de sí misma. Colette describe a Claudine de la siguiente manera:
“Tenía yo doce años y el lenguaje y los modales de un chico inteligente y algo huraño, pero mi porte desgarbado no era del todo varonil en virtud de un cuerpo ya moldeado femeninamente y, sobre todo, de dos largas trenzas silbantes como látigos a mi alrededor”.
Sin ningún escrúpulo, Willy firmó esas novelas con su propio nombre.
Willy se divertía con sus amantes (llegó a tener un hijo de una de ellas), mientras Colette era desdichada y se sentía desesperada por verse relegada a un papel de esposa escarnecida y burlada. Sin embargo, poco a poco fue aprendiendo a defenderse.
Por esa época Colette se introdujo en las relaciones lésbicas, incluso con amantes de Willy. En “Claudine desaparece”, ella atribuye su liberación como mujer a la influencia de un grupo de lesbianas de la alta sociedad.
Por afición al teatro y para ganarse la vida Colette se convirtió en actriz de music hall y actuó en espectáculos picantes de famosos locales de París, incluido el Moulin Rouge, donde bailó desnuda. En el escenario del Moulin Rouge besó con pasión la boca a su amante de entonces, la marquesa de Belbeuf, conocida por Missy. Al estreno del espectáculo, especialmente invitado por su mujer, acudió Willy, que debió soportar los gritos de “cornudo” que le dedicó la audiencia. La Marquesa de Belbeuf, posible hija del zar Nicolás I, era una mujer de gran belleza y gustos extravagantes, aficionada a los pájaros exóticos, a los monos y a los perros japoneses.
Al igual que Willy, Colette era bisexual y mantuvo relaciones con Natalie Barney y su grupo de amigas.
Seguidora del utopista Charles Fourier, su idea central es que ninguna pasión natural es perversa: lo perverso es reprimirla. “El vicio es el mal que hacemos sin placer”, dice Colette en “Lo puro y lo impuro”, que consideraba su mejor obra. Allí describe con precisión casi académica los tipos extraños de amor que conoció y practicó. Para Colette, la liberación sexual consiste ante todo y sobre todo en la generosidad del darse y en el reconocimiento del erotismo como una forma de la amistad.
Colette se separó de Willy en 1906.
Después de su divorcio conoció a Henry de Jouvenel, político y periodista con el que se casó en 1911.
Su vida pareció estabilizarse junto a Jouvenel, que era el editor del periódico “Le Matin”. El matrimonio tuvo una hija, Colette de Jouvenel, a la que ella en sus obras llama Bel-Gazou, aunque no entraba en los planes de Colette tener descendencia y nunca se mostró muy apegada a su hija. A quien parece que se unió bastante fue a Bertrand de Jouvenel, su hijastro, con quien se dice que mantuvo relaciones sexuales, un escándalo que provocó el final de su matrimonio con Henri. En 1935 se casó con su tercer y último marido, Maurice Goudeket.
Colette escritora
Colette escribió más de setenta libros, y fue una de las pocas mujeres que logró ocupar un lugar de honor dentro del canon literario francés, dominado en su mayoría por hombres. En sus narraciones expone de forma directa relaciones amorosas y sexuales que tienen una base autobiográfica. Su obra más célebre es “Gigi”, sobre todo por ser un libro adaptado con éxito al cine por Vincente Minnelli en 1958.
Otros títulos importantes son “Diálogos de Animales”, “La Ingenua Libertina”, “La Vagabunda” , “El Trigo en la Hierba”, “ El obstáculo” , “Sido” (una de sus obras maestras que está dedicada a su madre), “La Gata”, “Chéri” (llevada al cine recientemente).
Colette refleja la pasión homosexual de una manera diferente a como lo hacen, por ejemplo, Marcel Proust –cuyos personajes homosexuales no se comprometen, sino que utilizan a la otra persona solo como un objeto; o Radclyffe Hall en El pozo de la soledad, que pinta el amor lésbico como una experiencia angustiosa. Colette, al contrario, describe el amor homosexual como una relación tan natural y gozosa como cualquier otra. Ella inicia una nueva forma de tratamiento del amor lésbico en la literatura.
Sus mujeres que aman a mujeres y también sus parejas femeninas no lésbicas (Colette y Sido, Chérie y Lea) manifiestan una necesidad de protección, de apoyo; por lo general una mujer de mayor edad ofrece atención, cuidado, alguien en quien refugiarse. Y una persona más joven recibe placer, pero la mayor, al dar ese placer adopta una actitud maternal. La figura femenina dominante en la jerarquía de Colette es precisamente la figura materna.
Colette recibió la Legión de Honor en 1920 y fue elegida miembro de la Academia Goncourt en 1945. Sin embargo, aún no ha alcanzado el reconocimiento que merece por parte de una crítica literaria que suele ser machista.
Última etapa
En el cenit de su talento y de su gloria Colette se instaló en su apartamento del Palais-Royal en el que vivió hasta su muerte. Maurice Goudeket, su tercer marido, la ayudó a soportar la artritis que padeció en la última etapa de su vida.
“Nuestros compañeros perfectos nunca tienen menos de cuatro patas”, anotó antes de morir, rodeada de gatos y de una corte de admiradores.
Murió el 3 de agosto de 1954. Tenía 91 años. Pese a su discutible reputación, Colette fue la única escritora francesa que tuvo derecho a unos funerales nacionales.
Fue enterrada en el cementerio Père Lachaise de París.
Para saber más:
- Existe una biografía de Colette escrita por Herbet Lottman en la editorial Circe (1992), y varias obras suyas publicadas en esa misma editorial.
- En Argos Vergara (1982) están algunas de sus obras, como “La Vagabunda” y “El Obstáculo”, hoy en librerías de segunda mano.
- Es posible descargar de Internet muchas de sus novelas y cuentos.
- En http://www.alohacriticon.com/viajeliterario/article2323.html se puede ver una relación completa de las obras de Colette llevadas al cine.
- Una Web interesante, aunque todavía se encuentra en construcción, es:
Desconocidas y Fascinantes: Radclyffe Hall con Thais Morales.
Radclyffe Hall- La elegancia de la ambigüedad con Thais Morales.
Si Radclyffe Hall viviera, sería una lesbiana cool: luciría relojes de hombre de Armani, chaquetas G-Star, trajes a medida de The Butch Clothing Company, calzado deportivo Coq Sportif y se alojaría en el hotel Axel cada vez que viajara a Barcelona. Sin embargo, la escritora británica hace tiempo que nos dejó, el 7 de octubre de 1943, cuando, a causa un cáncer, expiró en su casa de Dolphin Square, Londres. Y por aquel entonces las lesbianas podían ser cualquier cosa menos cool. A excepción, evidentemente de Natalie Barney, la Amazona de París. (más…)
Desconocidas y Fascinantes: Carmen de Burgos con Isabel Franc.
Liberal y atrevida
Carmen de Burgos-Con Isabel Franc.
En los listados de lesbianas famosas suele aparecer destacado el nombre de Carmen de Burgos y, sin embargo, es difícil encontrar el de alguna de sus amantes, no en cambio, el de los dos hombres que estuvieron a su lado: su marido, Arturo Álvarez Bustos con quien tuvo cuatro hijos, de los que sólo sobrevivió su hija María, y el escritor Ramón Gómez de la Serna.
Carmen de Burgos Seguí Nació en Rodalquilar (Almería) en una fecha difícil de precisar con exactitud, un 10 de diciembre de 1867 según algunas biografías o 1879 según otras.
Se casó a los 16 años. Tras la muerte de sus hijos, dejó al marido y se trasladó a Madrid con su hija. Allí trabajó y estudió hasta obtener el título de maestra. En 1900 aprobó las oposiciones de magisterio y ocupó una plaza en la Escuela Normal de Guadalajara. Más tarde se trasladó a la de Madrid y a la de Sordomudos y Ciegos. (más…)
