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Tírate a la Filosofía

Publicado el marzo 17th, 2015 | por InOutRadio

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Tírate a la filosofía: ‘El aguijón de lo repetido con Carrie Romero y Critti Ciruelos’

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–Buenos martes Satchi y Carrie

–Buenas

–BUENOS DÍAS. ¿QUÉ TRAES AHÍ?

–¡Mirad qué libro tan bonito! Esta semana  una amiga que sabe que adoro a Hannah Arendt me ha regalado este librito de una colección que se llama “Filosofía para profanos “. Y el de la Arendt es de Maite Larrauri i Max

–Max es un dibujante ¿no? El libro ¿tiene dibujos?

–Sí. Es para profanas. Cogen un tema de un filósofo o filósofa y lo explican de una forma sencilla y además, en éste hay dibujos. No sé si en los demás habrá. Imagino que sí.

–¡Ahh! ¡les echaré una ojeada!

–Míratelos que están bien. Pues en este libro se habla sobre el concepto de Libertad según H. Arendt y en uno de los capítulos, uno que se llama “La performance de Sócrates”.

–¡Vaya título!

–Arendt tenía una voluntad de comprender  cómo hemos llegado a pensar que la libertad es un rasgo de nuestro interior y que el pensamiento libre se desarrolla mejor cuanto más alejado se encuentra de las cuestiones políticas

–Por eso debe coger la figura de Sócrates porque en su momento histórico no existía la brecha entre pensamiento y acción, teoría y práctica, filosofía y política.

–¡Exacto!. Él no se sitúa al margen de sus conciudadanos/as, pero tampoco es sencillamente uno más

–Su actividad y su vida se desarrollan en la plaza pública.

–Y lo que nos interesa hoy: se interroga sobre las palabras comunes con las que los ciudadanos intervienen en el espacio político

–Porque las palabras son acciones

–Y recuerda los tres personajes con los que se ha querido comparar la actuación de Sócrates

–¡EXPLICADNOS ESO, ANDA!

–Primero con un TÁBANO

–Y ¿qué hace un tábano? Pues es un bicho molesto. Cuando se te coloca encima no te puedes liberar de él. Sócrates puede llegar a ser como un moscardón, molestando con sus preguntas

–Y encima no posee respuestas para las preguntas que hace porque no defiende ninguna doctrina, no se dedica a difundidor verdades

–Sólo hace preguntas para empujar a quien lo escuche a ser más verdadero/a, a no vivir irreflexivamente

–Él decía que una vida sin reflexión no tiene ningún valor

–Los diálogos son circulares, no llegan a resultados tangibles y si lo hacen es para volver a empezar al día siguiente

-Preguntas impertinentes para los y las que dan por supuesto que saben de qué hablan y más cuando comienza a desmontar las frases hechas con que le responden

–Y eso es de lo que hoy queremos hablar

–¿VÁIS A  HACERNOS PREGUNTAS IMPERTINENETES?

–No, vamos a estirar del hilo de algunas frases hechas que repetimos y vamos a  pararnos a ver qué hay dentro de ellas

–EXPLICAD ANTES CON QUÉ OTROS PERSONAJES SE HA COMPARADO A SÓCRATES

–El tábano, en el segundo acto de la performance, se convierte en un “TORPEDO”, un animal que te paraliza. Con sus preguntas dice “¡Detente y piensa!”

–Asume a los otros en la perplejidad a través de las interrogaciones y así provoca una parálisis puesto que se deshacen algunos significados evidentes con los que la vida transcurre sin problemas.

–Esta parálisis es el inicio de una gran actividad mental

–Si las personas que se han sentido molestas por el tábano no se sienten paralizadas por el torpedo, se puede llegar a conclusiones cínicas, como le ocurre a Alcibíades: como no podemos saber lo que es la piedad, ¡seamos impíos!

–Se trata de conseguir que el viento se levante y descongele el significado de las palabras

–Y después de esta etapa en la que solo pensamos, necesitamos dar un paso más porque el mundo en el que vivimos exige decisión y acción. No nos podemos quedar paralizados en el pensamiento

–Pasamos al tercer acto, el de la COMADRONA

–Ayudar a dar a luz, no hijos en  este caso, sino opiniones

–Su papel no es resolver el enigma, sino ayudar a que cada uno/a aprenda a sacar de sí mismo su propia opinión. Hacer pensar  a uno/a mismo por sí mismo

–¡Cuidado! No ofrecer una respuesta hecha

–Hija del prejuicio

–Debe ser una opinión veraz. Que si no, todo vale. Y todo no vale. ¿Cómo saber si una opinión es o no es una impostura? Por ejemplo, ¿quién no ha dicho esa maravillosa frase de “Con la que está cayendo”?

–¿Qué hay detrás?

Vamos a ver. Lo que está cayendo hace referencia ¿a qué?

–A las consecuencias de la crisis, es decir, a los recortes en educación y en sanidad, en el aumento terrible del paro, en los recortes en las ayudas sociales, en tener que pagar los medicamentos en la farmacia, etc.

–O sea, esa frase hecha significa que todas esas cosas nos están cayendo. Como si nos las enviaran los dioses. Suponemos que hemos hecho algo mal. Los hemos enfadado. Claro. Somos culpables. Entonces dicen que la culpa es que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades

–Por tanto, encierra dos ideas que creemos que son falsas. La primera que está cayendo como un fenómeno natural que no depende de nosotras/os, como un huracán o un tsunami. Y dos: nos lo merecemos. Somos culpables.

–Así, si creemos que cae como un fenómeno natural, nos desentendemos. No está cayendo nada. Está pasando lo que estamos permitiendo que esté pasando. Somos responsables del mundo en el que vivimos. Aunque resulte más cómodo pensar que es algo contra lo que no podemos hacer nada. Por tanto, no lo hago. Son los dioses. Esta vez, los dioses del FMI y los querubines de los bancos. Si está cayendo una de órdago, será porque hemos sido chicas malas.

–Claro, hemos gastado más de lo que teníamos. Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Cuando el sistema ofrecía esas posibilidades que la gente ha usado. Te ofrecía la posibilidad de tener una hipoteca que se sabía que no podías pagar, un préstamo para que te fueras de vacaciones, otro para…Si se ofrecían esas posibilidades, había intenciones en el ofrecimiento…, malas intenciones…nos tememos

–Entonces, además…”con la que está cayendo” protégete del temporal, abrígate, métete en una cueva y no te muevas demasiado porque igual te arrastra

–Eso es lo que yo vi en el metro uno de los días de huelga. Un tío se cabreó cuando los piquetes pararon el metro de servicios mínimos porque él decía que él no podía hacer huelga en su trabajo, que lo despedían al día siguiente. En su cueva ha perdido la perspectiva global, solo quiere que a él no le moje la lluvia de ácido que está cayendo. Lo que le hacen a él es injusto porque le están quitando el derecho a manifestar su descontento con las reglas y  en lugar de ver que quien tiene delante lucha por lo mismo que él, se revuelve contra él/ella. En la cueva nos quedamos hasta que pase el temporal

–Pero es una idea supuesta que el temporal va a pasar. ¿Quién nos ha dicho que estas medidas que están tomando son temporales? ¿Por qué suponemos eso? Porque si yo sé que va a pasar el temporal, me quedo agazapada

–A lo mejor los cambios son definitivos

–¿Y qué consecuencias tiene que sean definitivos, que estén desmontando el Estado del Bienestar, que todo el mundo tenga acceso a la educación –fundamental para la igualdad de oportunidades-, a la sanidad, a una vivienda..?

–¿Qué cambia?

–Cambia todo. Por tanto, esa frase encierra, segondo me, que nos está cayendo una buena y no podemos hacer nada porque hemos sido malas y hemos creído que la justicia y la igualdad de oportunidades eran posibles en esta tierra

–Es el castigo de papá por haber soñado

–No está cayendo nada y no nos merecemos lo que nos está pasando. Está pasando lo que cada uno/a de nosotros/as está permitiendo que pase (Teresa Forcades dixit, como me recordó una amiga el otro día).

–Hay infinidad de esas frases que repetimos, por ejemplo: “eres un/a moralista”, “sé tú mismo/a”, “Ya ha descansado, el/la pobre”, etc

–O esa maravilla de “Es una persona muy normal” para elogiar a alguien

–o el “Respeto sus ideas pero no las comparto”, “Eso es muy relativo”, “seamos tolerantes”, “Una cosa es la teoría y otra la práctica”

–Hay un libro de Aurelio Arteta, catedrático de Filosofía moral y Política en la Universidad del País Vasco, que se llama Tantos Tontos Tópicos, editado en Ariel, que bucea en qué hay detrás de esas frases

–Es interesante porque evidentemente, los tópicos, los lugares comunes, son lugares conocidos por todas, transitados por muchas. Son lugares donde nos encontramos la mayoría

–No dicen nada nuevo a nadie, sino lo que todos ya sabemos. Solo pretenden el encuentro de quien lo repite con la mayoría, el ocultamiento en medio del número

–Expresan pensamientos que no hemos pensado porque son frases prefabricadas. No las hemos producido nosotras mismas

–Prefabricadas por otros, la sociedad, el grupo al que pertenecemos, etc. Son pensamientos anónimos e impersonales

–Y claro, esas muletillas tan arraigadas nos aportan la seguridad de que no andamos solas

–Nos acomodan al grupo, nos arropan “con lo que se lleva”, vestimos a la moda verbal del momento para volvernos “normales”

–Ahora que hablas de “normales”. Mira Satchi por ejemplo que interesante lo que dice de la frase “es una persona muy normal”. Ese adjetivo parece resumir lo mejor que cabría decir de la persona de la que hablamos y así nos ahorramos entrar en más detalles y, curiosamente, cada cual se tiene por ser de lo más normal

Nietzsche decía “Opinión pública, perezas privadas”

–El adjetivo normal tiene una acepción sociológica. Significa lo común, habitual, regular, ordinario, previsible, ¡vamos!

– En ese caso es descriptivo, no hay un juicio de valor. En Barcelona, en el mes de noviembre, estas temperaturas son normales. Hay detrás una estadística. Se constata una realidad, la alta frecuencia con que algo ocurre

–Desde este punto de vista, “normal” es la persona que se ajusta a lo común, que no se desvía de la media. Alguien que no destaca ni para bien ni para mal, que no resulta nada extraordinario

–¡La persona así juzgada tendría derecho a sentirse ofendida! Nada del otro mundo. Piens oso y hago lo que todo el mundo. Soy intercambiable por otra. Una tipa vulgar y corriente, una humana media, del montón. Vamos, una mediocre

–Luego está la acepción médica: según las pautas de la salud del organismo, “normal” sería lo sano y lo “anormal” lo enfermo. Lo “normal” sería lo correcto y adecuado

–Y de ahí ha pasado a la moral y a la política al designar a una persona cuyas ideas y comportamientos privados o públicos son los que sostiene su sociedad. Y estas tres acepciones SÍ son una PRESCRIPCIÓN. Lo que debemos ser, lo debido. Se convierte en objetivo de una norma práctica

–En el tópico “es una persona muy normal” se hallan los dos sentidos, el descriptivo y el prescriptivo amalgamados y confundidos

–Y entonces viene a decir que normal es una persona como (se) debe ser, o sea, que lo bueno es ser normal como la mayoría

–El topicazo encierra un sentido inequívocamente MORAL y transmite un ideal de existencia. Dice “la mayoría somos normales, luego todos hemos de serlo”

–El hecho -es lo común estadísticamente- rige como un derecho

–La normalidad -es lo habitual- se vuelve normativa, la norma a seguir

–Y el normal o la normal se convierte en norma

–¿Quién lo ordena? Puede ser el Papa

–Lo normal es el matrimonio heterosexual

–El Estado

–Curiosamente de un tiempo a esta parte la normalidad del estado coincide demasiado con la normalidad de la iglesia

–La televisión o la costumbre local

–lo normal es que las mujeres tengamos un cuerpo de adolescentes, o sea, una talla 34 con 45 años

–La persona normal se atiene a lo establecido, acata, no se interroga por el fundamento de aquella norma, por la autoridad de quien la dicta

–Esa es la manera de alcanzar lo más alto a que de verdad aspira: asegurar su supervivencia

–Adorno decía que la “normalidad es la enfermedad de nuestro siglo”

–Cuando usamos normal para enaltecer a alguien, estamos proclamando la uniformidad y semejanza como máximas virtudes

–Celebramos la mediocridad como ideal

–Hacemos de la carencia de valor, el valor más venerado y reservamos nuestra reprobación para lo que se distingue, quizás hasta más hacia lo que se distingue por arriba que por debajo de la norma

–El lema normal de la persona normal sería “todos/as hemos de ser iguales”

–Y cuidado con no malentender algo fundamental,  la igualdad de derechos (fundamento de la democracia) no es lo mismo que la igualdad de capacidades, que es la habilidad que cada persona tiene para determinadas cosas o no

–Por ejemplo, si nos das un lienzo, óleos y pinceles Cris y yo no somos iguales. Ella pinta fantásticamente y yo soy peor que la media

–Si nos das una raqueta de squash, Carrie es una artista, extraordinaria, rara, “anormal” y yo estoy en lo mediocre. Las devuelvo pero poco más…

–Pero las dos debemos haber tenido la igualdad de oportunidades para desarrollarnos como seres humanos

–La dictadura del normal tiene una doble condición. Por un lado es legisladora ya que provee de normas y por el otro lado, es jueza, imparte el veredicto: tú eres normal, tú anormal, este comportamiento es normal, éste anormal, etc…

Y no se puede ser juez y parte. ¡Conflicto de intereses!

–Además, cree que no tiene nada que mejorar y renuncia por adelantado a pedírselo a la persona que tiene delante, concediéndole el gustoso título de “normal”

–Y no olvidemos que se puede ser criminal y normal. Como dice Moravia “los hombres normales no eran buenos (…) porque la normalidad se paga siempre, consciente o inconscientemente, a un precio muy caro, con una serie de complicidades varias, pero todas negativas, de insensibilidad, estupidez, vileza (…)”

–La normalidad se consagra como categoría ética y el deber ser de la persona normal es exactamente opuesto al deber moral de la persona

–Que es la búsqueda de la propia excelencia

–La virtud moral radica en el cumplimiento descollante de nuestra humanidad

–La vida solo puede ser humanamente vivida como la aventura de la libertad

–Somos morales porque somos libres, pero a esa libertad es a la que renuncia la persona normal cuando se propone recorrer la senda marcada por la mayoría

–Nada más fácil que ser normal

–Pero nada menos moral que contentarse con acomodar nuestro pensamiento y acción a lo que SE piensa y SE hace

–Y volvemos a Sócrates, que fue acusado y condenado a muerte por pervertir a los jóvenes al desear educar en el pensamiento independiente y la actitud crítica respecto al orden y las costumbres tradicionales en la religión, el estado y la sociedad

–El ser humano es literalmente un ser ANORMAL, constituye la excepción misma entre los seres vivos, porque no tiene más norma que su libertad ni, por lo tanto, otra regla o deber que los de inventarse a cada paso

–Hasta el próximo martes…y a trabajar duro para ser “anormales”…

–…excelentes, raras, exigentes, libres, extraordinarios, imprevisibles, sobresalientes, mejores…

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