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Tírate a la Filosofía

Publicado el octubre 28th, 2014 | por InOutRadio

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Tírate a la Filosofía: Antígona Sacrificada por Critti Ciruelos y Carrie Romero

–Buenos días Satchi

–Buen martes a todo el mundo

–La semana pasada dejamos a María Zambrano cruzando los Pirineos para iniciar el exilio de 45 años

Trágico eso del exilio

–De Francia a México, donde, gracias a León Felipe, fue contratada como profesora residente en la Casa de España, que fue una institución de carácter cultural para acoger a un nutrido grupo de intelectuales españoles exiliados, con el objetivo de brindarles la oportunidad de continuar con su labor intelectual

–En 1939 se instaló en Cuba, a la que llama “patria pre-natal” porque le recuerda a Málaga. De esa época es el libro La agonía de Europa (1945), ensayos sobre la situación de Europa, acosada por el fascismo y el nazismo, un continente asolado por la guerra

–En Cuba inició una meditación sobre los diversos géneros de pensamiento, siguiendo la necesidad de encontrar una nueva razón capaz de dar cuenta del hermético mundo de la psique. En 1944 aparece El pensamiento vivo de Séneca, donde empieza a dar forma a la Razón Mediadora, antecesora de la Razón Poética

–Fue a PARÍS debido al agravamiento del estado de salud de su madre y cuando llegó, había muerto y encuentra a su hermana Araceli en estado de shock. Por la muerte de la madre y por las torturas físicas y psíquicas a las que había sido sometida por la Gestapo

–Las dos vuelven a La Habana. Se publica Hacia un saber del alma, en 1950,  recopilatorio de artículos ya publicados donde va dando cuenta de la necesidad de una Nueva Razón que sepa tratar con el mundo del sentir

–En 1953 se trasladan a Roma. Publicó dos libros esenciales para su trayectoria.El hombre y lo divino (1955) donde continúa ahondando en la angustiosa crisis de la cultura contemporánea, atisbando en la absolutización de la libertad que lleva a cabo la filosofía moderna una de las causas fundamentales del nihilismo de occidente. Critica la modernidad desde diferentes puntos de vista

–y Persona y democracia (1958) en el que la crítica es desde el punto de vista político, señalando la necesidad de desterrar el carácter sacrificial del poder totalitario

–Sacrificial

–Como el cordero. Como el cordero que vio al salir de España por los Pirineos y del que hablamos la semana pasada

–M.Z concebía el exilio en clave mística, como un rito de iniciación que ha de ser consumado atravesando varias moradas hasta alcanzar la “verdad del exilio”

–El exiliado/a no es el/la refugiado, ya que éste no experimenta el abandono, al sentirse acogido por un nuevo lugar donde puede hacerse un espacio propio

–Tampoco es el desterrado/a, que no padece orfandad, pues alimenta la esperanza  de volver a su tierra y ello lo lleva a sufrir solo por la expulsión y la lejanía física del país perdido

–La condición de exiliado/a la alcanza quien ha dado un paso más allá en el abandono, porque ha perdido toda esperanza de regreso y vive en la ausencia no solo de la propia tierra sino de cualquier tierra

–Vive en el no lugar, en el desamparo. Está fuera, en vilo

–“le caracteriza más que nada: no tener lugar en el mundo, ni geográfico, ni social, ni político, ni (…) ontológico. No ser nadie, ni un mendigo: no ser nada (…) haberlo dejado de ser todo para seguir manteniéndose en el punto sin apoyo ninguno” (Los bienaventurados)

–Esa imposibilidad de una patria, esa U-topía, se transforma, entonces, en su único y posibl , lugar

–En 1989 se publica el artículo “Amo mi exilio” recogido en Las palabras del regreso donde M.Z dice “Hay ciertos viajes de los que solo a la vuelta se comienza a saber. Para mí, desde esa mirada del regreso, el exilio que me ha tocado vivir es esencial. Yo no concibo mi vida sin el exilio que he vivido. El exilio ha sido como mi patria, o como una dimensión de una patria desconocida, pero que una vez que se conoce, es irrenunciable”

–El exiliado/a constituye una conciencia dolorosa de la negación, de la imposibilidad de vivir pero también de morir

De ahí que se encuentre en ese difícil filo entre la vida y la muerte

–El/la exiliado/a es ante todo un superviviente, alguien que estaba destinado a morir, pero que fue rechazado por la muerte

–Lo/la dejaron con vida pero, escribe en “Carta sobre mi exilio”: “tan solo y hundido en sí mismo y al par a la intemperie, como uno que está naciendo; naciendo y muriendo al mismo tiempo, mientras sigue la vida. La vida que le dejaron sin que él tuviera culpa de ello; toda la vida y el mundo, pero sin lugar en él, habiendo de vivir sin poder acabar de estar”

–En esa pequeña grieta de espacio entre la vida y la muerte, en ese vacío donde no es posible en enraizamiento de la vida, es donde encontramos a Antígona

–M.Z encuentra en Antígona una revelación de su propio destino personal

–Antígona funda una estirpe, la de los “enmurados” remitiéndonos a los viejos rituales griegos en que se enterraba viva a una persona en los cimientos de un edificio para calmar las iras divinas ante la producción humana

–Los/las exiliados, sacrificados/as en aras de la historia para seguir sustentándola, renunciaron a su vida

–Son el fundamento donde se construye la ciudad, la historia

–Exilio es  soledad, un ir desenraizándose, desposeyéndose, perdiendo la propia identidad, desnudo ante los elementos

–En el desierto. Sin más tarea que la de verse obligado/a a renacer, oficiando el rito de la recreación: una nueva vida después de haber descendido a los “infiernos” de la historia

–No es un héroe sino un ofrecido, alguien dado como prenda de algo, un “sacrificado”, un “ser que solo entregado se cumple”

–Y lo que se cumple es convertirse en una conciencia lúcida de la historia “ha tenido que adentrarse en las entrañas de la historia, ha vivido en sus infiernos; una y otra vez ha descendido a ellos para salir con un poco de verdad, con una palabra de verdad arrancada de ellos”

–Esa conciencia es fruto de un específico estado de lucidez que adviene, no por fuerza del intelecto, sino por una consumación total de una experiencia límite de sufrimiento en la vida

–Esa conciencia es el “saber de experiencia”, el que se alcanza a través del padecimiento, de una experiencia dolorosa, un saber “trágico” que remite a la “anagnórisis”: el momento crucial en el que descubre una verdad sobre sí mismo o sobre la realidad, como recompensa de su dolor, que le lleva a una profunda metamorfosis

–M.Z la llama “verdad viviente”, una razón o conciencia que la propia vida va destilando a través del alambique de la angustia

–Más emparentada con el delirio que con Descartes

–Defiende un modelo de sabiduría práctica que solo puede adquirir aquel o aquella que “participa haciéndola” y que está dispuesto/a a sacrificar su vida por ofrecerla

–Mira qué he encontrado en Senderos: “Habría por tanto que distinguir entre lo que se presenta como claro y lo que en su palpitar oscuro crea claridad”

–EXPLICADNOS LA HISTORIA DE ANTÍGONA

–Antígona viene de una estirpe maldita, una “anomalía de origen” y según M.Z “hubo de entrar en la “plenitud de la conciencia”

–Hija de Edipo, el que mató a su padre y se casó con su madre, Yocasta “en ansia de querer coronarse sin mirar, (dice M.Z) sin detenerse a mirar siquiera el modo en que el destino tan fácilmente le ofrecía”

–Cuando desterraron a Edipo, Antígona lo acompañó. No estuvo solo. Pero Antígona sí. Sin dioses, sin hombres

–En Tebas viven, bajo la monarquía de Creonte, Antígona, su hermana Ismene y Eteocles, uno de los dos hermanos

–Polinices llega a Tebas con intención de recuperar el trono

–Y los dos hermanos luchan, dándose muerte el uno al otro. Y Antígona les dice: “Sí, teníais que morir y que mataros. Los mortales tienen que matar, creen que no son hombres si no matan (…) siempre hay enemigos, patrias, pretextos. Creen que matando van a ser señores de la Muerte”

–Y les pregunta “¿No podéis querer alguna cosa sin dividirla queriéndoosla llevar toda, sin dejarle nada al otro?”

–Entonces Creonte, a quien Antígona, en la versión de M.Z acusa de ser “de esos que para estar arriba necesitan echar a los demás a lo más bajo, bajo tierra si no se dejan” prohíbe que se entierre a Polinices y por tanto, que se  deje abandonado su cadáver para que se lo coman los perros y los cuervos

–En la versión de Sófocles, Antígona lo hace porque cree que la ley divina está por encima de la de los hombres. Se nos plantea el conflicto entre seguir las leyes aunque las consideremos injustas o desobedecerlas

–Entonces Antígona lo entierra y Creonte promete encerrarla viva en una gruta rocosa. Antígona se suicida. “Se revela así la verdadera y más honda condición de Antígona de ser doncella sacrificada a los “ínferos”, sobre los que se alza la ciudad”

–“La ciudad se sostenía entre tres mundos: el superior, el terrestre y el de los abismos infernales”

–“El sacrificio sigue siendo el fondo último de la historia, su secreto resorte”

–“La acción del sacrifico ha de cumplirse en los tres mundos. En la tierra, sosteniendo o preparando una arquitectura al par humana y divina o, por lo menos, sagrada”

–“En los abismos, aplacándolos y salvando de ellos algo que pueda salvarse y clame por ser incorporado a la luz y a la vida”

–“En los cielos, en su forma más trascendente, el humo que puede ser también fragancia, aroma (…) y en ciertas palabras que (…) son expresión y revelación humanamente sacras”

“Ninguna víctima de sacrificio pues, y más si está movida por el amor, puede dejar de pasar por los infiernos. Ello sucede así, diríamos, ya en esta tierra, donde sin abandonarla el dado al amor ha de pasar por todo: por los infiernos de la soledad, del delirio, por el fuego, para acabar dando esa luz que sólo en el corazón se enciende, que solo por el corazón se enciende”

–“Parece que la condición sea esta de haber de descender a los abismos para ascender, atravesando todas las regiones donde el amor es el elemento, por así decir, de la trascendencia humana; (…). Creador de vida, de luz y de conciencia”

–El amor y su ritual viaje a los ínferos es quien alumbra el nacimiento de la conciencia

–Antígona es una figura de esta Pasión

–M.Z considera, en su versión de Antígona, que ella no se puede suicidar. Y no la suicida. La sitúa en ese espacio entre la vida y la muerte. Cree que “ninguna víctima de sacrificio muere tan simplemente. Han de vivir vida y muerte unidas en su trascender. Que ese trascender no se da sino en esa unión”

– Y por allí pasan todos los personajes de la tragedia para que ella les revele  la luz. Además, para M.Z “el conflicto trágico no alcanzaría a serlo (…) si consistiera solamente en una destrucción; si de la destrucción no se desprendiera algo que la sobrepasa, que la rescata”

 

–Antígona “estuvo sola. Se le dio una tumba. Había de darle también tiempo. Y más que muerte, tránsito. Tiempo para deshacer el nudo de las entrañas familiares, para apurar el proceso trágico en sus diversas dimensiones”

–“Y un morir (…) que dejara algo, la aurora que portaba”

–“A Antígona le fue dado y exigido al par un tiempo entre la vida y la muerte en su tumba. Un tiempo de múltiples funciones (…) ofreciendo a todos los personajes envueltos por el lazo trágico el tiempo de que la luz necesaria penetrase en sus entrañas”

–Empieza el primer monólogo de Antígona aludiendo a la aurora “el Sol va a romper, avasallando a la Aurora”

–La luz del sol avasalla, deslumbra y tiene sombras. La luz de la aurora…

–Le dice Antígona a su hermana Ismene: “¡qué claridad sin brillo, mejor sí, el sol no deja ver, ahoga la claridad. Ahora es como si comenzara a ver, se está poniendo tan claro”

–Y a Edipo lo acusa de haberse mirado solo a sí mismo y cuando él la acusa de cruel, Antígona responde:” Así es como me reconoces mi existencia; cuando dices que soy cruel, entonces me llamas Antígona. Pero es que sale de mí la verdad una vez más sin culpa mía. Ella, la verdad, se me adelanta. Y yo me la encuentro de vuelta, cayendo sobre mí. La verdad cae siempre sobre mí” porque “Dura es la Tierra para el hombre/mujer que nace”

–Y Edipo le dice: ”Estás en el lugar donde se nace del todo” y le pide que lo ayude a nacer

–Y Antígona, dispuesta, se pregunta “¿Cómo voy a poder yo? ¿Cómo voy a poder hacerlos nacer a todos? (…) A través de mí”

–El no-lugar del exilio se convierte en un espacio de revelación de la verdad, después de haber descendido a los infiernos, habiendo aprendido a habérselas con la nada, a habitar el vacío…como el místico/a

–Y a la Harpía le contesta “Nunca he inventado nada yo. Todo me lo fueron dando, me lo dieron desde el principio”.

–Dice Antígona “El amor no puede abandonarme porque él me movió siempre, y sin que yo lo buscara. Vino él a mí y me condujo

–“La verdad es a la que nos arrojan los dioses cuando nos abandonan. Es el don de su abandono. Una luz que está por encima y más allá y que al caer sobre nosotros, los mortales, nos hiere. Y nos marca para siempre. Aquellos sobre quienes cae la verdad, son como un cordero con el sello de su amo”

–La ciudad de los hermanos, la que quieren fundar ella y Polinices, que dice: “¡Allí acabaremos de nacer, nos dejaran nacer del todo.(…) en ella no hay sacrifico, y el amor, hermana, no está cercado por la muerte”

–“Allí van los ya nacidos, los salvados del nacimiento y de la muerte. Y ni siquiera hay un Sol; la claridad es perenne (…) todo pasa dentro de un corazón sin tinieblas. Hay claridad porque ninguna luz deslumbra ni acuchilla”

–Y el último monólogo de Antígona “Y yo me quedaré aquí como una lámpara que se enciende en la oscuridad (…) solo me fio de esa luz que se enciende dentro de lo más oscuro y hace de ello un corazón”

–Y Antígona recuerda el exilio con su padre “Nunca nadie se acercó diciéndonos, “esta es la llave de vuestra casa, no tenéis más que entrar (…). Éramos huéspedes, invitados. Ni siquiera fuimos acogidos en ninguna de ellas como lo que éramos; mendigos, náufragos que la tempestad arroja a la playa como un desecho, que es a la vez un tesoro”

–Esto me hace pensar en H. Arendt y su experiencia del exilio de la Alemania nazi

–“…nos colmaban de dones, nos cubrían, como para no vernos, con su generosidad. Pero nosotros no pedíamos eso, pedíamos que nos dejaran dar. Porque llevábamos algo que allí, allá, donde fuera, no tenían”

“algo que no tienen los habitantes de ninguna ciudad, los establecidos”

–“algo que solamente tiene quien ha sido arrancado de raíz, el errante, el que se encuentra un día sin nada bajo el cielo y sin tierra”. En ese lugar, en el exilio “hay que recogerse a sí mismo y cargar con el propio peso; hay que juntar toda la vida pasada que se vuelve presente y sostenerla en vilo para que no se arrastre”

–“Hay que subir siempre. Eso es el destierro, una cuesta”

–“Y hay que mirar, claro, a todas partes, atender a todo como un centinela en el último confín de la tierra conocida”

–“Pero hay que tener el corazón en lo alto, hay que izarlo para que no se hunda, para que no se nos vaya. Y para no ir uno, uno mismo haciéndose pedazos”. Hacia la Aurora, la Estrella de la mañana, el centro

–Hay que ir a buscar un lugar donde el corazón se pueda poner entero.. “No se le puede dejar al corazón que descanse, ni que se aduerma. No hay que permitir que nos deje, ni que se vaya en la noche por su cuenta. Hay que esconderlo a veces, eso sí. Y dejarlo que ayune para que reciba su secreto alimento”

–“Y seguirlo cuando la oscuridad lo envuelve, entrarse con él en lo más denso de las sombras, reducirse hasta llegar con él a la secreta cámara donde la luz se enciende”

–M.Z dice, al final de la obra en boca del Desconocido Segundo que mientras haya hombres, Antígona seguirá hablando, sin descanso

–Y ella, en “Amo mi exilio” dice “Creo que el exilio es una dimensión esencial de la vida  humana, pero al decirlo, me quemo los labios, porque yo querría que no volviese a haber exiliados, sino que todos fueran seres humanos y a la par cósmicos, que no se conociera el exilio”

–Con el mismo dolor en los labios  nos vamos

–Hasta la semana que viene

Salud y no dejéis caer  el corazón

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