Síguenos en:

Desconocidas & Fascinantes

Publicado el Mayo 15th, 2017 | por InOutRadio

0

Desconocidas & Fascinantes: Caterina Albert o el pro qué de un cambio de nombre por Thais Morales

Detrás del nombre masculino de Víctor Català, se esconde la escritora Caterina Albert, máxima representante del ruralismo o naturalismo rural, gracias a su obra más conocida, Solitud. Caterina nació el 11 de septiembre de 1869 en el pueblo costero de L’Escala, el mismo en el que murió en 1966, tras una vida dedicada a la literatura.

descarga

Según cuentan los cronistas, la familia de Caterina era notablemente matriarcal. Ella era la hermana mayor de dos chicas y dos chicos y, como reflejo de la educación en ese entorno de poder femenino, se encargó de administrar el patrimonio familiar cuando murió su padre. Inquieta y deseosa de saber y conocer, aprendió francés e italiano y fue una gran apasionada de la arquitectura y la pintura.

Pero, ¿cómo empezó su carrera literaria esta joven de L’Escala?

Caterina Albert se presentó a los Juegos Florales de 1898, en Olot, protagonizando un escándalo que la llevaría a tomar la decisión de cambiar su nombre de batalla por el de Víctor Català. Y todo fue porque ganó este certamen, y lo hizo con un monólogo, La infanticida, una obra que provocó la debacle.

La infanticida es la historia de una joven, explotada por la sociedad, que decide matar a su hija por miedo a que su padre se entere de que ha sido deshonrada. Algunos y algunas dicen que firmó con el pseudónimo que utilizaba entonces para sus colaboraciones en algunos medios, el de Virgili Alacseal, y otras versiones apuntan que lo hizo con su nombre real. La cuestión y en lo que todos coinciden es que hubo miembros del jurado que consideraron que el tema y el lenguaje de La infanticida eran escandalosos tratándose de una pluma femenina..Por eso Caterina decidió que nunca utilizaría su nombre real para firmar sus creaciones. Porque escribir, sobre según qué temas era, entonces, una cosa solo de hombres.

Ella misma explicaría:

“La obra fue premiada. Hubo unas discusiones fantásticas acerca de quién era el autor de aquel trabajo. Consideraban que se trataba de un monólogo muy atrevido. Yo no me di cuenta. Cuando supieron que el autor era una mujer, el escándalo fue sonado. No les parecía correcto que yo pudiera explicar la historia de un infanticidio. ¿Acaso la obra de un artista puede tener límites? No creo que unas normas morales puedan frenarla. Creo que es básico defender la independencia del arte. Gracias a esta independencia he podido ser fiel a mi vocación, una vocación en la que todo el mundo habría querido intervenir”.

Caterina o Víctor vivió de la renta familiar en su pueblo natal hasta 1904, cuando empezó a alternar sus estancias en L’Escala con sus viajes a Barcelona para asistir a toda clase de actos culturales y, sobre todo, a estrenos teatrales. Normalmente se instalaba en casa de su amiga Josefa Carcassó y su marido, Lluís Sitjar, a quienes le unía una estrecha amistad.

descarga (1)

Pero por circunstancias que no se conocen, esa amistad se fue enfriando con el paso de los años hasta desaparecer. Entonces, entró en escena otra mujer: Antonia Bartomeu i Baró, de Reus, que en 1909 se compró una casa en L’Escala a la que puso el significativo nombre de Solitud (la novela más famosa de la autora).  Bartomeu le legó esta propiedad a la autora y hoy está ocupada por la casa museo de Víctor Català.

Caterina nunca se casó y, en algunas de sus obras, como en el volumen de relatos Caires vius (1907), plantea, a través de sus protagonistas, algunas formas que tiene la mujer para zafarse del yugo masculino. Albert considera que la relación entre el hombre y la mujer jamás puede estar basada en el amor. Si acaso, en alguna clase de acuerdo económico, siempre y cuando la mujer esté en una situación ventajosa social y económicamente hablando, con respecto al hombre. Porque sólo así se podría partir de una situación de igualdad.

En este volumen de cuentos, el que más útil resulta en este ejercicio de arqueología lésbica, es el de Carnestoltes. ¿Que por qué? Porque en él se habla de una relación amorosa en positivo. Y es que se trata de una relación entre dos mujeres. El amor entre mujeres es un oasis frente a la institución matrimonial, en un mundo que está movido por la explotación, el abuso y en el que los sueños no encuentran espacio para existir y poder desarrollarse. Caterina Albert no niega el sentimiento de amor heterosexual, pero es muy consciente de los condicionantes y los intereses externos que acaban por volverlo imposible.

En Carnestoltes, la escritora narra el momento en el que una mujer es consciente de su amor por otra, su criada, en el instante de su muerte. Aunque no describe la historia de la pasión sexual entre dos mujeres, se trata de un relato muy atrevido, ya que lo único que logra impedir la eclosión de ese amor, prohibido entonces, es la muerte.

La obra narrativa de Víctor Català se puede dividir en tres etapas cronológicas. De 1902 a 1907 publicó Drames rurals, Ombrívoles, Caires vius y la novela que más fama le dio, Solitud. La segunda etapa incluye Un film (3.000 metres), publicada en 1920, La mare Balena, Marines y Contrallums. Y la tercera etapa se inicia tras la guerra y después de la muerte de su madre con los libros Vida mòlta, de 1949, y Jubileu.

Es en Vida mòlta donde encontramos otro de los restos arqueológicos que nos permiten realizar una lectura desde la perspectiva lésbica de la autora. En el relato La jove, Víctor Català escribe el siguiente párrafo:

“El panet de llevat, estufat i dur, d’una duresa flonja, tenia forma i turgències de pit de dona, i la Beleta sentia com una sensació agradosa amoixant-lo i fento-lo saltar entre els seves mans. Era una feina realment plaent, la de pastar; ella no se n’havia cansat mai, per pans que hagués de fer, i per molt que costés de fer-los pujar…”.

Mercè Otero, maestra vocacional, filóloga y activista, comenta que “en toda su obra hay referencias a la situación de la mujer y, particularmente a su marginación por razones de sexo. Pero es Vida mòlta el volumen que trata más directamente el tema,. que es central en cuatro cuentos: La Xona, La Pepa, Pas de comèdia i La jove. En todos estos cuentos el hombre es un inútil, abúlico, “como un buen Jesús de estampa barata”, o es la bestia instintiva, personificación del sexo destructor”. 

BIBLIOGRAFÍA:

Los que encontré en el camino. Víctor Català. De Camilo Geis, www.raco.cat/index.php/RevistaGirona/article/download/…/103069‎

En dansa obliqua de miralls. Pauline M. Tarn (Renée Vivien), Caterina Albert (Víctor Català) i Maria-Antònia Salvà. Maria Mercè Marçal i Lluïsa Julià, revista DUODA Revista d’Estudis Feministes núm 14 -1998.

Víctor Català versus Caterina Albert: aproximació a la persona que hi ha darrera l’escriptora.  Estat de la qüestió. Assumpció Heras i Trias

Entrevista a Mercè Otero: http://www.mallorcaweb.com/mag-teatre/novel.la-i-teatre/catala.html

FacebookTwitterGoogle+Compartir

Tags: , ,


Acerca de la autora



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir al principio ↑